Al hilo del post anterior sobre dónde estudiar la carrera, hoy voy a hablarte de mi opinión personal acerca de dónde es mejor hacer tu máster o doctorado. Y es que lo dicho en aquél post sobre las ventajas de una y otra opción no es siempre aplicable en este caso. Y te voy a contar por qué 😉
El grado de madurez personal es muy diferente: no tenemos ni las mismas motivaciones ni los mismos objetivos con 18 años que con 23. En general, los años de carrera te habrán aportado una visión más completa de en qué consiste nuestra profesión y te habrás hecho una idea, al menos aproximada, de hacia donde te gustaría encaminar tu carrera. Te habrá proporcionado una visión y una serie de herramientas de las que carecías cuando estabas a punto de comenzar la carrera y que te permitirán aprovechar al máximo aquello que elijas.
Mientras que en el caso de la carrera la elección no era tan fundamental y estaba basada más bien en temas económicos y de comodidad personal, en este caso la elección es bastante más importante. Estudiar un máster y/o un doctorado implica vivir fuera varios años y empezar a construir las bases donde se afianzará buena parte de tu futuro laboral. Por ello voy a analizar, punto por punto, los pros y contras de completar esta etapa bien en tu país o bien en el extranjero. Una vez más, ponte cómodo que esto puede ser largo (aunque confío que también interesante ;)).
1. ¿Seguro que quieres hacer un máster?
Pues empezamos bien, pensarás. Pero creo que es fundamental contestar a esta pregunta y hacerlo bien. Un máster es una inversión importante, tanto de tiempo como de dinero. Y como habrás ido comprobando durante la carrera, no es algo de lo que, en general, estemos sobrados los biólogos :P. Bromas aparte, es una decisión que debes meditar con calma y atención.
Por un lado, el máster es un paso previo necesario para realizar un doctorado aquí en España. Así que, si quieres hacer un doctorado en este país (lo que tampoco es una decisión sencilla) no te queda otra opción que pasar por el aro y realizar un máster. Y entonces se habrían acabado tus dudas en este punto en concreto 😉 😛
Si por el contrario un doctorado no está entre tus objetivos, entonces tendrás que cavilar un poco más. Hace unos años realizar un máster era sinónimo de obtener un puesto de trabajo seguro. Era algo que te proporcionaba un cierto nivel, una distinción a la que pocos tenían acceso. Pero hoy en día la situación es muy distinta. Son muchos los que tienen uno o varios másteres y no sólo no encuentran trabajo de lo suyo, sino que no encuentran trabajo de nada en absoluto. A veces, la experiencia es mucho más importante y puede adquirirse por otros derroteros, como son los voluntariados o las prácticas en empresa, tal y como nos recomendaba Iñaki Abella al final de su entrevista.
Con esto no quiero desanimarte a realizar un máster, en absoluto. La formación es siempre importante y es siempre beneficiosa (a pesar de ese extraño e incongruente problema, cada vez más frecuente, que es la sobrecualificación). Pero asegúrate de que realmente te va a aportar algún beneficio y de si luego podrás convalidarlo en España (en el caso de que lo hagas en el extranjero) o en el país al que quieres irte a trabajar o hacer el doctorado. Y de paso, si ese máster incluye entrar a formar parte de una bolsa de trabajo, mejor que mejor 😛
Si finalmente, y tras pensarlo detenidamente, decides que el máster no va aportar nada importante a tu itinerario profesional, entonces ya puedes dejar de leer este artículo (¡aunque espero que no lo hagas! :P). Pero si crees que puede tener sentido aventurarse en un máster y/o un doctorado, entonces acompáñame al siguiente punto 😉
2. Expandiendo horizontes
Completar tu formación de postgrado en un país extranjero tiene muchas ventajas. Por un lado, y ésta es sin duda una de mis favoritas, vas a a viajar y a conocer mundo. Aunque existen muchas formas de moverte y viajar durante la carrera, la mejor forma de conocer un país es vivir en él una buena temporada. Conocerá la gente, sus costumbres, los rincones más interesantes del territorio… Sólo por eso ya merece la pena 😛
Pero no sólo conocerás mundo a nivel personal, sino también a nivel laboral. Aunque trabajemos en un mismo campo, la forma de hacerlo es totalmente distinta de un sitio a otro, al igual que son los medios de los que se disponen, según cada país. Esto hace que cada país enfoque el trabajo a su modo, entre lo sutil y lo radicalmente diferente. Por ello, conocer otras formas de trabajar o poder aplicar en tu profesión técnicas que apenas se aplican en tu país natal puede darte una ventaja funcional muy apreciada a nivel de currículo, tanto en la empresa privada como en la academia. Es, pues, un importante beneficio a tener en cuenta.
3. Haciendo crecer tu red de contactos
Ya he incidido muchas veces en lo importante que es hoy en día dedicar tiempo al networking, tanto online como offline. Y lo importante que es hacer networking de calidad. Cuanto mayor y más extensa sea tu red de contactos, mayor posibilidad de que surjan sinergias de cara preparar un proyecto o que alguien se acuerde de ti para un determinado puesto de trabajo. Por tanto, incluir entre tus contactos a gente de allende tus fronteras agrandará tu esfera de influencia. Y aunque existan otros medios de hacer contactos internacionales, como los congresos, no hay nada como trabajar codo con codo con alguien, verse todos los días, para conseguir no ya un contacto, sino un buen amigo de por vida 😉
Además, el establecer este tipo de relaciones profesionales en otro país te puede abrir la puerta al mundo laboral de allí. No importa si es en la empresa privada, la academia o administración pública, vivir en un país durante largo tiempo facilita enormemente la inserción laboral en el mismo.
4. Practicando idiomas
La mejor manera de aprender una lengua es mediante una inmersión total. ¿Y qué mejor manera de empezar que yéndose a vivir al país? A menos que vayas ya con un sólido conocimiento del idioma en cuestión, durante tus estudios allí vas a poder practicar la lengua hasta dominarla, si no como un nativo, al menos sí con la fluidez suficiente para desenvolverte a nivel profesional. Esto te permitirá que, una vez finalizado el máster, el problema del idioma haya dejado de serlo 😛 Imagina intentar buscar trabajo cuando sólo chapurreas el idioma, sin toda la práctica que adquieres durante la realización del máster 😉
Aunque el idioma nativo del lugar no es el inglés, seguramente sí que sea la lengua vehicular de los estudios de postgrado, ya que de ese modo las universidades favorecen la afluencia de estudiantes extranjeros con el fin de ir capturando el talento. En este caso, no te conformes con un único idioma. Si quieres terminar trabajando allí, aprende también el idioma nativo, por difícil que te parezca 😛 Conocerlo y hablarlo con fluidez será un plus de cara a encontrar trabajo en aquellos lares. En ambientes académicos normalmente te bastará con el inglés, pero si quieres explotar todas las posibilidades laborales de dicho país deberás aprender su idioma. Si no, siempre estarás limitado de cara a poder solicitar un puesto más allá de los muros de la universidad donde estés cursando el máster o el doctorado.
5. Un extra de prestigio
El haber completado tu formación en el extranjero siempre dota a tu currículo de un extra, especialmente si la has llevado a cabo en alguna institución famosa. Y es que haber estado trabajando o estudiando en el extranjero implica muchas más cosas aparte de los títulos o la formación que hayas conseguido. Porque irse a vivir conlleva una serie de habilidades y de actitudes que pueden resultar muy interesantes para determinados trabajos o empresas.
Por un lado implica que estás plenamente comprometido con tu profesión. Y es que, por mucho que te guste viajar, siempre te gustará hacerlo cuando y como quieres. Dejar atrás a a tus amigos, tu familia o tu pareja no es plato de gusto para nadie. Y si lo haces por completar tu formación, eso dice mucho en favor de tu entusiasmo y tus ganas de avanzar profesionalmente. Además, el haber logrado culminar con éxito tus estudios en otro país significa que dominas el idioma, que conoces gente allí, que eres una persona proactiva y adaptativa, que persigue sus metas hasta conseguirlas. Y eso es muy importante y apreciado en cualquier trabajo y en cualquier entorno laboral 😉
6. Pero no es oro todo lo que reluce…
Por muy bien que pinte todo a primera vista, el irse a estudiar fuera de tu país tiene también sus desventajas, que no son pocas. Aunque así, entre tú y yo, creo que en este caso sí que se ven más que compensadas por los beneficios. Pero júzgalo tú 😉
Por un lado está la economía. Si es caro vivir por tu cuenta en tu propio país, imagina en el extranjero, donde necesitas casa, comida, ropa… Esto es especialmente importante cuando ese país tiene un nivel de vida mucho más alto que aquel del que procedes. En esos casos, la presión económica puede ser considerable y mucha gente no podrá si quiera planteárselo. Cuando estuve viviendo dos meses en Oslo, me estuve alimentando a base de pasta, salmón (que el kilo me salía más barato que un pack de 6 latas de Heineken en el supermercado) y alguna ensalada, para aportar algo de vitaminas a mi dieta 😛 Y es que la vida allí es carísima, incluso para los propios noruegos. Así que imagina para un estudiante de doctorado con una beca española.
Pero si el choque económico no fuese poco, tendremos también un choque cultural. Y cuanto más distante sea el país, tanto más grande será la brecha cultural. Distintas formas de hablar, de trabajar, de relacionarse, es algo que puede hacer desistir al más pintado. Y es que no es lo mismo viajar unos días a un país y sorprenderte de lo distinta que es la gente que enfrentarte a ello diariamente.
Por ejemplo, y volviendo de nuevo a mi estancia en Noruega, me costó bastante integrarme en el grupo y hacer amigos. Y no por nada, puesto que la mayor parte de la gente que conocí era muy maja y educada. simplemente es que estaba más acostumbrado a lo abiertos que somos los españoles, mientras que en Oslo todo el mundo son mucho más reservado. Por eso me resultó bastante más complicado hacerme un hueco en el círculo de sus amistades que había en el museo. Además, me resultaba muy chocante la falta de contacto entre las personas y era algo que, en ocasiones, me colocó en una situación incómoda, ya que allí no es costumbre saludar con dos besos a una chica a la que te acaban de presentar o dar un abrazo a un hombre, aunque tengas confianza con él, como sí que ocurre en España jeje.
Por otro lado están también la familia, los amigos o la pareja. No es fácil dejarlo atrás y no todo el mundo te podrá seguir en tu periplo por otro país. El tener que mantener estas relaciones en la distancia puede ser complicado y hay gente que es incapaz de adaptarse. Por eso has de ser muy consciente de a lo que te estás enfrentando y lo que va a suponer marcharte durante uno o varios años.
Finalmente, aunque no menos importante, una vez que sales de tu país normalmente no es sencillo volver. Cuando comienzas a estudiar en un sitio te surgen oportunidades allí y, dada la situación actual, es difícil rechazarlas. Además, no siempre se pueden convalidar los títulos entre los distintos países, por lo que si decides volver al tuyo podrías haber perdido años de trabajo y esfuerzo (o al menos el título que los acredita).
Concluyendo
Hemos visto que hay muchísimas ventajas yéndose a estudiar fuera, pero también importantes inconvenientes. Sin embargo, la mayor parte de estas desventajas tienen solución: muchos proyectos predoctorales llevan asociadas becas y ayudas, que te facilitarán el hecho de costearte esos años en el extranjero; si eres una persona adaptativa (una facultad que te convendría desarrollar si quieres ser biólogo) no tendrás problema a la hora de integrarte en ese nuevo país, aunque al principio pueda resultar durillo; la familia siempre estará ahí, y los amigos y la pareja… si son buenos también :P, y por último, si te has ido fuera es para buscar nuevas oportunidades, volver no es imposible pero tampoco necesario si allí encuentras todo lo que necesitas 😉
Desde mi punto de vista, y vuelvo a recalcar que es algo subjetivo, las ventajas que te otorga estudiar un postgrado en el extranjero superan con creces las desventajas. La posibilidad de crecer tanto a nivel personal como profesional que te ofrece vivir una larga temporada en otro país creo que no la ofrece casi nada. Y digo vivir, que no viajar, porque las vivencias son totalmente distintas. La independencia, la habilidad para crear nuevas amistades y contactos, el dominio de un idioma que no es el tuyo, el conocer nuevos lugares, nuevas formas de trabajar o estudiar organismos o ecosistemas que son totalmente distintos a los que hay en tu país (o tu continente) es algo que no se puede conseguir fácilmente de otra manera.
Por ello, si tienes la oportunidad y las condiciones te lo permiten, te recomendaría que salieses a conocer mundo, a formarte, a expandir tu red de contactos y tus conocimientos más allá de tus fronteras. Sal de tu zona de confort. Conoce el mundo que hay ahí fuera y disfrútalo. Absorbe todo lo que puedas y saca el máximo provecho de cada una de las oportunidades que se te brindarán, que serán muchas. Y si luego vuelves, lo harás con una formación más sólida, un currículo más fuerte y una mochila cargada de experiencias a todos los niveles que ni todos los cursos de mundo podría comprar. Pero si decides quedarte, entonces habrás encontrado tu sitio, tu lugar, tu trabajo y un nuevo entorno donde te desarrollarás como persona y como profesional. Y eso, créeme, es algo que mucha gente se pasa la vida buscando 😉
Yo hice los cursos de doctorado y la tesis en Badajoz, mi ciudad. Y no me arrepiento de ello, porque todo lo que soy, todas las oportunidades que me han surgido, han venido de aquí. Pero la experiencia que dan los años (y ya voy teniendo unos cuantos :P) me ha ayudado a valorar todo lo que te puede ofrecer el estudiar y vivir en otro país. He aprendido a apreciar algunas de las cosas que me he perdido, oportunidades a las que he tenido que acceder por otros medios más complicados y caros (viajando mucho por mi cuenta o gracias al trabajo). Así que, si tienes la posibilidad de estudiar en el extranjero y tu situación personal y económica te lo permiten, no te lo pienses. Pero si no es así, tampoco te preocupes 😉 Tendrás que trabajar más, tendrás que agudizar el ingenio, pero podrás recuperar la ventaja perdida. Y este blog y mi propia historia son una prueba de ello 😉
Y como siempre, una vez terminado el post, me encantaría conocer tu opinión. ¿Qué te ha parecido la entrada? ¿Tienes pensado estudiar un máster o un doctorado en el extranjero? ¿O tienes claro que prefieres hacerlo en tu país? ¿Te ha ayudado en algo este artículo? ¿Qué te ha aportado? ¡Te espero en los comentarios!
Y si crees que esta entrada podría resultarle interesante a alguien no dudes en compartirla y hacer que el blog pueda llegar y ayudar a más gente 😉
17 comments