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Cuando pensé en crear El Bichólogo, intenté hacer el blog que me habría gustado encontrarme cuando era estudiante en la carrera. Y uno de mis objetivos principales es evitar que tú cometas los mismos errores que yo cometí en su momento.

Por eso, he decido empezar contándote una de las mayores meteduras de pata que cometí durante mi estancia en la universidad: pasar de la bioestadística. Sí, se trata de una asignatura que se nos atraganta a muchos, a la que no solemos dar demasiado valor. Por eso hoy te voy a contar mi historia de amor, odio y apasionado romance con la bioestadística. Creo que te puede resultar un viaje interesante. Acompáñame ;)

El primer contacto con la estadística

Pues supongo que, como la mayor parte de la gente, todo comenzó en bachillerato, en matemáticas. Moda, media, mediana, algún test facilito… Nada del otro mundo. Siempre se me dieron bien las matemáticas, aunque cuando el álgebra tomaba el control y había más letras que números, empezaba a perder el interés jeje. Sin embargo, no tuve mayores problemas en aprobar estadística en bachillerato.

Cuando entré en biología me imaginaba que todo iban a ser planta y animales, quizás algo de biología celular, pero estaba convencido de haber dicho adiós a las matemáticas, la física y la química. Pero mis aspiraciones colisionaron dramáticamente con la realidad.

Una de las primeras asignaturas que tuve en primero fue bioestadística. Como se me había dado bien en el instituto, y el primer día estábamos dando más o menos lo mismo que recordaba, decidí no ir a clase las primeras semanas: primer error. Cuando volví, todo me sonaba a chino. No tenía ni repajolera idea de qué estaban hablando y tenía una pila de folios llena de teoría, fórmulas y tablas que no sabía cómo aplica ni cómo usar. Esta completamente perdido. Y en un nuevo alarde de estupidez, decidí no volver a clase y estudiarme los apuntes como pudiera.

La cosa me salió bien, gracias a que tenía un colega que era un crack y que tuvo la amabilidad de compartir toda su sabiduría estadística con el bioblogo y conmigo durante una larga noche de estudio. Fue como una revelación. Para que veas lo importante que es una buena explicación.

Evitando a la que se había convertido en mi bestia negra

A pesar del éxito con la asignatura, la bioestadística se me había atragantado. En mi ignorancia, yo pensaba que hoy en día todo se hace con ordenadores y con el SPSS, y que no necesitaba más clases. Así que decidí evitar el resto de asignaturas (todas optativas o de libre elección) relacionadas con la estadística: segundo error.

Me dediqué a elegir asignaturas que me gustaban: zoologías varias, artrópodos, arte prehistórico en Extremadura (totalmente verídico :P). Pero no escogí ninguna relacionada con el tratamiento estadístico de datos. Nada. Cero. Acabé la carrera sin tener prácticamente ni repajolera idea de bioestadística, más allá de hacer ANOVAS facilitas y algún test muy básico. En ese momento no sabía lo mucho que me iba a arrepentir.

Cara a cara con mi némesis

La carrera terminó y la búsqueda de trabajo comenzó. Al principio no necesité mucha estadística. Pero cuando entré a trabajar como técnico de investigación en la universidad y, sobre todo, cuando inicié mi etapa de doctorando, surgió la imperiosa necesidad de aprender estadística. Y es que, sin ella, era imposible publicar resultado alguno en cualquier revista que se precie.

Así que no me quedó otra que ponerme las pilas y comenzar a estudiar bioestadística por mi cuenta: me compré algún libro (en inglés) y buceé por la red, buscando en cada ocasión el test, es estadístico o el modelo que debía emplear. Un caos.

Y por si todo esto fuera poco, resulta que mis coautores y mis directores de tesis usaban R. Nada del SPSS, con su interfaz gráfica y (relativamente) amigable, no. Código puro y duro. Y un código, por cierto, del que no tenía ni la menor idea. ¿Y qué hice? Pues me compré algún  libro (en inglés) y buceé por la red, buscando el paquete de R necesario para el análisis, la explicación de cómo hacerlo y alguno de los errores que me salían de cuando en cuando. Como ves, soy una animal de costumbres :P

Pero al carecer de una buena base, no hacía sino poner parches al problema y aplicar recetas de código sin saber muy bien en qué consistía cada técnica, simplemente porque había leído que es lo que hay que aplicar en ese caso. Y por cada nueva técnica, por cada nuevo paquete estadístico que tenía que instalar en R, perdía horas y horas y horas buscando cómo aplicarlo y cómo interpretar los resultados… O averiguando qué eran esos irritantes errores en rojo que aderezaban, de cuando en cuando, la consola de salida del R. ¡Totalmente desesperante!

Finalmente, como ya he contado en alguna ocasión, me surgió una nueva oportunidad laboral, por lo que dejé aparcada mi tesis doctoral y me lancé a un apasionante trabajo consultor ambiental, en el que pensaba que no tendría que volver a lidiar con la estadística. Menudo iluso era…

La estadística me persigue

Los primeros meses fueron casi exclusivamente de trabajo de campo. Tan feliz era trotando por montes portuguesesbuscando desmán o persiguiendo mirlo acuático, que pronto me olvidé de mi trágica historia con la estadística. Hasta que tocó elaborar informes. Habíamos recogido montones y montones de datos sobre multitud de especies. Pero ahora tocaba procesarlos, analizarlos y explicar los resultados.  Y claro, no valía con decir aquí hay 10 bichos, aquí 5… no. Había que ver diferencias entre meses, entre años, entre grupos control y grupos experimentales (por ejemplo, cuando evaluábamos la eficacia de distintos atrayentes para capturar micromamíferos con trampas Sherman)…

Obviamente, no alcanzaba el nivel de dificultad que tienen los análisis necesarios para escribir un artículo científico… Pero ahí estaba. Otra vez, la bioestadística se reía en mis narices de mi feliz idea de pasar de ella durante la carrera. Y para más inri, y dado que estábamos contínuamente en el campo tomando datos, mis jefes nos animaban a publicar resultados en congresos y en alguna revista, así que sí, también había que volver a tirar de estadística, una vez más. Cuanto más huía de la estadística, más cuenta me daba de lo presente que está en el mundo laboral.

Conclusión

Para cualquier biólogo, sea cual sea la rama, la estadística es una herramienta fundamental, imprescindible en la mayoría de casos y enormemente útil en el resto. Ya sea haciendo una memoria técnica, un informe, un artículo científico o como herramienta de evaluación, siempre podrás (y a menudo deberás) aplicar técnicas estadísticas, algunas enormemente sencillas y otras que entenderás a duras penas ;)

Por eso es FUNDAMENTAL (así, en negrita y con mayúscula) que le prestes algo de atención no ya a la estadística en sí misma, sino también a algún software de análisis estadístico, bien sea el archiconocido SPSS o bien el que para mí es el rey absoluto hoy en día: R. Sin estos conocimientos, sin estas herramientas, vas a estar en una serie desventaja. Hoy en día, la figura del analista de datos es cada vez más importante y reconocida en todos los sectores. Y la biología no es una excepción.

Así que, por favor, no cometas los mismos errores que yo que cometí en mi época de universitario. Aprende de mis meteduras de pata y ahórrate un montón de sinsabores y de horas perdidas delante del ordenador. Aprende estadística desde ya, no importa lo árida, dura, inútil o aburrida que te parezca. Dentro de no mucho tiempo lo agradecerás. Yo me he arrepentido muchas veces de no haber dedicado más tiempo y atención a aprender estadística y, sobre todo, a dominar R. Así, que por favor, evita que te pase a ti lo mismo ;)

Un regalito para que la estadística no se te atragante

Y como sé por experiencia propia que la bioestadística es una disciplina un tanto árida, llena de fórmulas complicadas y modelos cada vez más complejos, he pillado por banda a Jordi Ollé, todo un experto en el análisis de datos, para organizar un webinar totalmente gratuito el próximo jueves 25 de enero a las 19:00 (GMT+1). En él, Jordi nos desvelará sus secretos para que puedas olvidarte de fórmulas complejas, para que aprendas a estructurar tus datos, los pasos que debes seguir para analizarlos y las mejores herramientas que puedes utilizar para ello.

Es una ocasión inmejorable para perderle el miedo a la estadística. Y no sólo he logrado que Jordi comparta su tiempo con nosotros de forma totalmente gratuita, sino que todos aquellos que se queden hasta el final del webinar recibirán un pequeño regalito por gentileza de Jordi, además de un PDF con la guía de todo lo que se ha hablado en el webinar. ¿Qué más se puede pedir?

No dejes escapar una ocasión inmejorable de apuntarte a esta clase online, empezar a dominar la estadística y conocernos a Jordi y a mí en directo. Para mí será un enorme placer que nos acompañes durante el webinar. ¿Nos vemos allí?

¡CLARO, APÚNTAME!

Y con esto termino este repaso al que yo considero uno de los grandes errores de mi pasado como estudiante de biología. Ahora, como siempre, me encantaría conocer tu opinión y tu experiencia. ¿Tú también dejaste de lado la estadística? ¿Vas a ponerte con ella ahora mismo? ¿Has necesitado alguna vez realizar un análisis estadísticos de datos en tu trabajo? Anímate y cuéntamelo todo en los comentarios, en el correo o por las redes sociales ;)

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Sobre mí

Biólogo, lector y curioso, siempre. Viajero, escritor y fotógrafo aficionado en los ratos libres. Y mientras tanto, ayudo a jóvenes biólogos en mi blog "El Bichólogo

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