junio 1

Un día haciendo radioseguimiento

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El radioseguimiento es una metodología que probé recientemente con motivo de mi trabajo en la consultoría medioambiental. Así que no soy ningún experto, aunque es verdad que le he dedicado algunas horas (muchas, de hecho :P). Además, sólo he realizado radioseguimiento de mirlo acuático (Cinclus cinclus) con lo cual es una aplicación bastante concreta de la técnica, pero allá va 😉

Metodología de radioseguimiento

La captura

Antes de poder seguir a los pájaros es preciso, obviamente, capturarlos, anillarlos y colocarles un emisor UHF. La técnica es básicamente la misma que describí en este post sobre anillamiento. Levantarse temprano, colocar las redes, capturar y anillar el bichejo y colocarle el emisor algo por encima de la cadera. Nosotros empleamos un pegamento específico para sujetarlo en las plumas, pero también vamos a emplear una especie de arnés que irá colocado sobre la cadera. El animal debe tener total libertad de movimiento, especialmente cuando se sumerja, ya que los mirlos acuáticos nadan activamente bajo el agua. Y no debe sobresalir mucho, para evitar que pueda quedarse enredado bajo el agua.

Una vez que ya tenemos “fichado” a nuestro mirlo y que el pegamento del emisor se ha secado se vuelve a liberar en la misma zona. Como hicimos el seguimiento en invierno, cuando estos animales aún no tienen territorios, lo seguimos durante algunas horas después de la captura, para evitar perderlos en caso de que se fueran muy lejos. Es entonces cuando comienza lo interesante.

El emisor

Se trata de un pequeño emisor de ondas de radio. Cada dispositivo emite en una determinada frecuencia, programada de tal forma que no solapen con otros emisores del mismo estudio. Sin embargo, es importante intentar asegurarse de que no se está llevando a cabo otro proyecto similar en los alrededores para evitar que puedan haber confusiones entre emisores con frecuencias iguales o muy similares.

Emisor UHF recuperado
Emisor recuperado tras haber caído del animal. En este caso su peso es inferior a 2,5 g. La recuperación de estos dispositivos es especialmente complicada con los mirlos acuáticos, ya que no es nada fácil encontrar estos pequeños emisores entre las piedras del fondo de los ríos y arroyos (suponiendo que puedas acceder al tramo :P)

Los emisores deben ser pequeños. Muy pequeños. En general, aunque hay que tomar esta regla con cuidado, el peso de los emisores no debe ser superior al 5% del peso del animal, para evitar que pueda afectarle de forma negativa. Esto es especialmente importante en animales con elevadas tasas metabólicas o con momentos críticos de desgaste energético, como pueden ser las pequeñas aves migradoras.

El terreno

Es el primer escollo al que tienes que enfrentarte. Puede ser tu mejor amigo o el peor de los enemigos. El alcance de estos emisores es muy variable, dependiendo tanto del tamaño del mismo y de las características del terreno. Como cualquier onda de radio, éstas rebotan contra elementos del paisaje, pueden ser bloqueadas por vegetación densa, edificios, etc… Así pues una complicada orografía de ríos sinuosos discurriendo por hondos valles y gargantas o con laderas densamente arboladas puede reducir drásticamente el alcance del emisor.

Río atravesando un valle
Esta es una localización real de uno de mis mirlos. Como ves, no hay muchas pistas forestales, pero sí abundante vegetación y el río va bastante encajonado, describiendo amplias curvas donde es muy fácil perder la señal.

Si a esto le unimos que los cauces de los ríos no son siempre accesibles desde pistas, especialmente en zonas montañosas como donde yo realizaba el estudio, el localizar y seguir a estos pequeños mirlos se convertía en toda una hazaña, conseguida con una mezcla de conocimiento del terreno, saber manejar un 4×4 y suerte, mucha mucha suerte 😛

La técnica

Como ya comenté, no soy ningún experto en radio seguimiento. Pero me las apañé para aprender lo básico desde cero y puede localizar todos los mirlos que soltamos al menos una vez 😛 Así que tampoco se me dio tan mal 😛

El realizar radioseguimiento no supone una gran diferencia a sintonizar la radio. Cada emisor emite en una determinada frecuencia (canal) que puede ser sintonizada y almacenada en el emisor (para no tener que andar buscándola cada vez). El funcionamiento de cada receptor depende mucho de la marca, de si es analógico o digital, de lo moderno o lo antiguo que sea. Pero en lo básico suelen tener un altavoz, una rueda para sintonizar las distintas frecuencias de radios, unos controles de volumen y otros de ganancia, con los que hay que jugar para obtener una señal clara.

Mirlo acuático anillado
Un mirlo acuático convenientemente identificado: anilla de color, anilla metálica y un emisor que no se aprecia en la foto (malditos móviles :P)

Para localizar la señal, conectamos al receptor una antena Yagi de mano (como la de la foto superior) o una antena de coche, que suele ir fijada por un imán al techo del vehículo. Es muy fácil alternar entre ambas, usando la del coche (omnidireccional) para localizar la señal y la de mano (direccional) para encontrar la situación del individuos. Cuando el receptor capta la señal del canal sintonizado emite una especie de pitido. La frecuencia y la duración del pitido depende del emisor y se puede variar en función de cuánta vida útil quieras para su batería (no son inagotables :P).

La localización exacta del individuo en cuestión se consigue mediante triangulación. Básicamente, consiste en ir moviendo lentamente la antena en el plano horizontal hasta recibir una señal de un punto concreto, donde se registrará la máxima intensidad. Entonces trazamos una línea imaginar desde nuestra posición hasta el punto desde el que hemos recibido la señal. Después nos desplazamos varios metros (o cientos de ellos, dependiendo del terreno) para repetir el proceso y trazar una nueva línea imaginaria. El punto donde ambas se cruzan es donde nuestro fugitivo se encuentra localizado 😉 Para registrarlo, simplemente se marca sobre ortofoto o en un GPS y listo.

Requiere bastante práctica acostumbrarse a las variaciones del tono. Y es que no sólo varía con la distancia y la dirección, si no que también variará cuando el animal se esté moviendo, ya que a veces el emisor apuntará directamente hacia nosotros, otras veces estará detrás del animal, o bajo el agua, como con nuestros queridos mirlos acuáticos. Así pues, cuando el animal se está moviendo se alternan pitidos agudos con graves, variando la intensidad y llegando incluso a desaparecer. Sin embargo, cuando el individuo está en reposo, la recepción suele ser clara y constante, sin ningún tipo de variación. También hay que recordar que, en función de las condiciones climáticas, la frecuencia de los emisores puede “mutar”, es decir, cambiar su frecuencia levemente, por lo que conviene reajustar las frecuencias de cuando en cuando para no llevarse algún susto.

La jornada

Dependerá del tipo de seguimiento que hagas y de las características de cada animal. No es lo mismo seguir a uno con actividad diurna que nocturno, y no es lo mismo en una zona amplia y despejada que en un río estrecho entre montañas. Nosotros realizábamos un seguimiento intensivo durante las horas de luz, tomando la posición de cada individuo a intervalos regulares desde  la salida del sol hasta el anochecer. Esto significa que estarás todo el tiempo ocupado en el campo, sin poder abandonar la zona para no perder la siguiente localización. Pero también implica que habrá tiempo muerto entre localización y localización. Así que es bueno buscarse algún entretenimiento para aprovechar el tiempo.

Leyendo un e-book
¿Qué mejor forma de aprovechar el tiempo que con una buena lectura ente localización y localización?

También tocará comer en el coche lo que haya a mano. Mi menú solía variar entre los trozos de pizza restantes de la cena anterior y diversas clases de embutido y queso con algo de pan jeje. No está nada mal, pero puede resultar cansino cuando te toca hacer eso todos los días, de lunes a viernes, durante varios meses 😛 Así que es bueno echarle imaginación culinaria al asunto 😉

Las jornadas pueden resultar largas y agotadoras. Y a veces aburridas. Muy aburridas. Así que es importante que os aseguréis de que tendréis algún entretenimiento: libros, prismáticos, música… Y que puedas aprovechar ese entretenimiento en intervalos cortos. Ver una película en sesiones de una hora es fácil, pero si las localizaciones son cada cinco minutos puede resultar exasperante 😛 Acuérdate de estas líneas si haces radiotracking alguna vez y y te olvidaste de rellenar los tiempos muertos 😛

Coche al anochecer
Normalmente se me hacía de noche con el radioseguimiento, y volvía agotado a casa después de todo el día de trabajo. Pero esas maratonianas jornadas me permitieron disfrutar de amaneceres y atardeceres espectaculares, así como de un montón de fauna que no es fácil de ver fuera de esas horas 😉

¿Qué se consigue?

Muchísima información. Pero mucha de verdad, y variada. Desde nubes de puntos donde se suele mover el individuos y de las que se pueden obtener kernels de probabilidad de que el individuos esté en una área determinada, hasta patrones de movimiento diarios o nocturnos, picos de actividad, momentos de reposo. Todo esto se puede aplicar en conservación y en estudios de impacto ambiental, para crear corredores ecológicos por las zonas por las que más se mueve la fauna, creación de pasos de fauna para autovías, ferrocarriles y demás obras públicas, zonas importantes para la conservación de determinadas especies, localización de dormideros, territorios de cría o zonas de invernada… Todo lo que se te pueda ocurrir.

Existen otras modalidades de emisores, como unos dispositivos que detectan el fotoperiodo y se usan para seguir la migración de pequeños paseriformes. O los emisores GPS, que te dan la información geográfica exacta sin necesidad de estar constantemente realizando el seguimiento. Bastaría con ir una vez cada pocos días y recoger de forma inalámbrica todos los datos almacenados. Incluso puedes hacer el seguimiento desde tu escritorio con los datos que el receptor envía directamente a tu correo o a una web. Pero tanto el precio como el tamaño de estos emisores GPS suelen ser bastante más elevados, si bien la miniaturización está avanzando a pasos agigantados y ya hay emisores GPS realmente pequeños. Sin embargo el problema siguen siendo las baterías. Cuanto más pequeño es el dispositivo, menor es el tamaño de la batería y su duración. Se produce un compromiso entre tamaño y funciones extras y duración de la batería, por lo cual es necesario evaluar qué tipo de emisor es el adecuado para cada estudio en concreto.

¿Qué te ha parecido el post? ¿Has hecho radiotracking alguna vez? ¿Qué te pareció la experiencia? Compártelo con todos nosotros en los comentarios o en las redes sociales 😉

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Tags

antena yagi, emisor UHF, metodologías, mirlo acuático, radiosegumiento, radiotracking, receptor


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  1. Uno de los mayores problemas del marcaje via satellite es el ancho de banda. Si se consigue recuperar el emisor, este contiene toda la informacion acumulada, pero en muchas especies es harto complicado. Una marca ‘estándar’ de las que podría llevar un cetáceo cualquiera, por mencionar un grupo en el que es particularmente difícil de recuperar el emisor, genera en unos pocos meses, muchos millones de puntos. por un lado acumulan temperatura, tiempo y profundidad cada pocos segundos (lo normal es cada 4 segundos) y por otro la posición del bicho (algunos llevan mas mandanga, acelerometros 3D, medidores de salinidad, sensores de temperatura interna, acelerometros bucales etc). Al final lo que se envían son resúmenes de los datos. En el caso de los buceos, si un buceo puede contener del orden de 600 puntos, y cada punto tiene asociada profundidad y tiempo como mínimo, al final se envían via satélite solo 4 puntos de todo el buceo porque el ancho de banda es lo que permite.
    Mas que en seguir con la reduccion del tamaño y aumentando funcionalidades y batería en los emisores que se instalan en la fauna, el problema esta en el acceso a los satelites, que es donde queda mucho por avanzar, para que baje el precio de su uso y se pueda ampliar el ancho de banda disponible para transmitir. Al menos en especies migratorias predecibles (como pueda ser un águila calzada adulta) sabes que tendrás muchas posibilidades de tenerla de vuelta en el mismo territorio y poder bajarte todos los datos, pero en especies marinas como un rocual o un aun, la probabilidad de recuperar el emisor es bajísima y los resúmenes de información que se transmiten no son lo buenos que se debieran (los algoritmos que se emplean son memorables)
    Saludos

    Reply

    1. Genial tu análisis, Lemmus. Concuerdo punto por punto contigo (que además parece que controlas mucho del tema). ¡Muchas gracias por tu aportación! Siempre es un placer leer tus comentarios 🙂

      Reply

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