Hoy te voy a hablar del secreto del éxito. Una receta tan simple como difícil de lograr. Y no sólo es aplicable al ámbito de la biología, sino también en cualquier otro área de tu vida privada. Y esta receta tan sencilla consta sólo de cuatro ingredientes. Dos los conoces ya: la tenacidad y el esfuerzo. Son la base de todo, el nexo de unión. Sin ellos difícilmente conseguirías tus objetivos. Pero sin los otros dos andarías sin rumbo y todo tu esfuerzo y tu tenacidad se verían desperdiciados. Los otros dos ingredientes, como has podido adivinar por el título del post, son la perspectiva y la visión.
Estos conceptos son abordados de forma mucho más específica y con más profundidad en el ámbito de la productividad personal y el GTD. Pero como esto no es un curso de productividad, simplemente voy a hacerte un acercamiento a este tema, simplificando y adaptando al tiempo los conceptos para que te hagas una idea de la importancia de estas dos herramientas del éxito 😉
Definiendo conceptos
Ya sabes que normalmente me gusta hacer post prácticos, basados en la experiencia, Y, aunque ahora mismo probablemente estés pensando que sueno como a un libro de autoayuda, te aseguro que este post es sumamente práctico y basado en mi propia experiencia. Y si no me crees, sigue leyendo 😉
Cuando hablo de visión no estoy hablando del sentido de la vista, como tampoco me refiero a ningún tipo de aparición sobrenatural. Aunque sí que está relacionado con ver más allá 😉 Consiste en algo tan simple como saber qué quieres en tu vida. Pero no como algo etéreo, no. Concretando, que es lo difícil, lo verdaderamente complicado del método. Concretar qué es lo que quieres, convertióndolo en algo muy específico, medible y realista.
Y cuando uso el término perspectiva no me refiero al arte, sino a obtener la imagen completa de nuestra vida, una foto del momento en el que estamos, y del camino que nos queda por recorrer. Un vistazo panorámico a nuestro paisaje vital 😉 Y es que de nada vale caminar si no lo haces en una determinada dirección.
La importancia de la visión
El tener una idea clara, concisa, de qué es lo que queremos nos ayudará muchísimo a conseguirlo. Es nuestra brújula, tanto personal como laboral, que nos permitirá llegar al destino que tenemos planeado. Cuando uno sabe realmente lo que quiere está más atento a las oportunidades, explora nuevas posibilidades y, sobre todo, se vuelve más tenaz y persistente.
Pero no vale sólo con pensarlo. Para que tu visión sea efectiva tienes que visualizarlo, verte como serás a dos,cuatro o diez años vista. Tienes que creértelo. Tienes que transformarlo de un deseo a una certeza. En algo que no sabes cuándo y quizás aún no sabes cómo, pero que seguro que va a ocurrir. Es en ese momento cuando tu visión se transforma en tu mejor arma, en el mejor medio para conseguir todo aquello que te propones 😉
El poder que otorga la perspectiva
Todo es más fácil con un buen plan. Y la base de ese plan te la da la perspectiva. La perspectiva tiene dos componentes:
- Instantáneo o fotográfico: consiste en echar un vistazo a tu vida en este mismo momento, a todos los proyectos que tienes en marcha y qué áreas de tu vida tienes que mejorar para alcanzar esos objetivos que te has propuesto.
- Temporal o secuencial: es fundamental ver lo que has recorrido y el camino que queda por delante, los pasos que aún te quedan por dar. Tu situación, tu entorno y tus aspiraciones van cambiando con el paso del tiempo. Por eso tienes que ir revisándolas y actualizando tu visión por medio de este tipo de perspectiva. Porque no siempre vas a querer o necesitar las mismas cosas.
¿Pero esto sirve de algo?
Absolutamente sí. Puede parecer un concepto etéreo, e incluso negativo por el hecho de que te puedas hacer falsas ilusiones. Pero funciona, créeme. Además es algo de sentido común: si tú no crees en ti mismo, nadie lo va a hacer. Si ni tú mismo confías en que puedes conseguir algo que te has propuesto… ¿Con qué ánimo te vas a enfrentar a ello?
El practicar y desarrollar estos dos conceptos, el convertirlos en una parte de tu día a día, te llevará a una mejora de tu vida. No te voy a engañar tampoco. No es algo rápido, ni es sencillo. Y también influye la suerte. Pero si realmente persigues algo con todo tu ser, poniendo todo tu empeño y sin abandonar, terminas consiguiéndolo. Probablemente no justo en el momento en que querías, pero tarde o temprano llega 😉
Mi experiencia personal
Desde pequeño mi lema ha sido: «Quién la sigue, la consigue«. Y lo he aplicado siempre en mi vida (con buenos resultados, por cierto :P). La verdad es que hasta relativamente poco no había pensado sobre ello. Siempre ha sido algo que me surgía de forma natural. Unos me decían que era optimista, otros que trabajador… Pero es algo más. Yo no soy muy distinto de ellos o de ti. Es, fundamentalmente, una cuestión de actitud.
Cuando decidí estudiar biología la gente me decía que no había salidas, que me buscase algo mejor. Pero yo seguí mi visión y me embarqué en esta fascinante aventura. Poco a poco fui aclarando esa visión y empecé a ver lo que necesitaba para conseguirla: adquirí perspectiva. Fue entonces cuando decidí comenzar a colaborar con un grupo de investigación de mi universidad, hice algunos voluntariados y asistí a algunos congresos y conseguí mis primeras publicaciones en ellos.
Cuando acabé la carrera, no logré la beca para el doctorado que quería y, además, necesitaba cambiar un poco de aires. Así que me hice un buen viaje y trabajé tanto en la empresa privada como en alguna universidad como técnico de apoyo a la investigación. Pero no perdí de vista mi objetivo: tenía muy clara mi visión.
El siguiente paso fue la tesis doctoral. Me gustaba el camino que estaba recorriendo, así que decidí internarme más profundamente. No sabía bien dónde me estaba metiendo, pero pese a los altibajos mereció la pena, ya lo creo que sí. Pero la crisis golpeó fuerte y me surgió la oportunidad de volver a la empresa privada, así que aparqué la tesis y me lancé a otro de los trabajos que más satisfacciones me ha dado.
Sin embargo, la tesis doctoral sin duda formaba parte de mi visión, así que no la abandoné. Esperé el momento adecuado para retomarla y al fin, tras mucho esfuerzo, innumerables horas de insomnio y preocupaciones y un sinfín de borradores, terminé y defendí la tesis. Ahora ya puedo decir que soy doctor.
Y ahora mi visión ha cambiado. Más en forma que en fondo, o tal vez sea que miro un poco más allá. Reflejo de ese cambio es este mismo blog, que además fue creado desde la perspectiva que me daba mi experiencia pasada por un lado y la necesidad de reorientarme de cara a conseguir mis nuevos objetivos. Una vez más, todo es cuestión de saber qué quieres y qué pasos tienes que dar para conseguirlo 😉
Para concluir…
Muchas veces me han dicho que era un soñador, que no era objetivo. Que tenía que poner los pies sobre la tierra. Pero nunca he sido así. Simplemente he sabido lo que quería y estaba seguro de que lo conseguiría. Puse todos los medios para hacerlo, teniendo en mente las etapas necesarias y las áreas de mi vida que quería mejorar. Y, a veces, aguardando el momento necesario para dar el siguiente paso.
Puede que aún te parezca que todo esto es palabrería barata, o quizás pienses que es complicado organizarse hasta ese punto. Pero creéme, es algo que con práctica, se vuelve natural. ¿Has oído la frase esa de que «a veces el universo entero conspira para que realices lo que deseas«?. Yo más bien pienso que, cuando realmente deseas algo, estás atento a la forma de conseguirlo, no dejando pasar oportunidades que antes ni tan siquiera verías y atreviéndote a cosas que en otros momentos nunca pensarías que podrías hacer. O incluso explorando nuevas áreas que nunca antes te llamaron la atención 😉
Así que, resumiendo, puedo decirte que a día de hoy, tanto a nivel personal como laboral, he conseguido todo lo que me había propuesto. No siempre ha sido cuando yo he querido y a veces he llegado hasta allí de formas inesperadas. Pero lo importante es que lo he logrado.
Por tanto, asegúrate de cultivar estas dos habilidades. Afina tu visión, decide a dónde quieres llegar y búscate objetivos SMART: específicos, medibles, alcanzables, realistas y acotados en el tiempo. Y trata siempre de saber donde te encuentras, qué camino necesitas recorrer y qué partes de tu vida necesitan mejorar para llegar a tu destino: adquiere perspectiva.
Y con esto dejo de soltarte el rollo. ¿Qué te ha parecido este post? ¿Tú tienes claras tu visión y tu perspectiva? ¿Crees que son importantes? ¿Las usas en tu día a día? Comparte tu historia conmigo y el resto de los lectores, seguro que todos aprenderemos algo 😉
9 comments