10 comments

Te he hablado muchas veces de lo maravillosa que puede llegar a esa esta profesión, de la cantidad de vivencias que te puede aportar a todos los niveles. Pero tampoco he sido parco en palabras a la hora de contarte los sinsabores, el desánimo y las tasas de abandono que tiene, bien sea porque te consume, bien porque no encuentras trabajo.

Por eso no es sencillo ser feliz haciendo esto. O al menos no es intuitivo. Aunque tampoco creo que sea algo exclusivo de nuestra profesión. Más bien es una cuestión de tener claro lo que uno quiere, de seguir una receta simple pero que si no obedeces paso a paso rara vez da el resultado que persigues.

Así que hoy te traigo un post ligero, pero no por eso menos importante. Te voy a listar todos los ingredientes necesarios para que, a pesar de las dificultades que te aseguro que te vas a encontrar en tu camino, sepas disfrutar de cada paso, de cada aventura y de cada proyecto que emprendas. Porque la felicidad, a pesar de lo que se suele decir, sí que está al alcance de todos si nos centramos en lo que realmente queremos.

La receta

No es una receta compleja ni muy larga, no más de puñado de ingredientes. Pero cada uno es tan importante o más que el resto. Por eso debes de tratar de reunirlos todos, ya que si no los cimientos de tu felicidad pueden ser inestables y hacerla muy efímera.

1. Ten claro lo que quieres hacer.

A menudo hacemos las cosas sin pensar, por impulso, o peor aún, porque nos dicen que es lo mejor para nosotros.  Pero al final sólo tú eres responsable de tus decisiones y, por tanto, de sus consecuencias. Por eso no puedes dejar que decidan por ti, ya que esa decisión podría tener una influencia absoluta en tu futuro y, por ende, en tu felicidad. Permite que te aconsejen aquellos que son mayores que tú o con más experiencia: padres, familiares, amigos, blogueros simpáticos (ejem ejem :P)… Pero nunca debes dejar que decidan por ti. Sólo tú puedes y debes elegir.

Eso te dará un control de tu vida. Y le dará un sentido. Por ello, en las grandes decisiones que deberás tomar (qué carrera escoger, a qué universidad ir,  por qué especialización optar, hacer o no un doctorado, qué trabajo buscar…) tendrás que invertir buena parte del tiempo en informarte y meditarlas. No tomes decisiones a la ligera, pues aunque a veces no les des la menor importancia a corto o medio plazo, pueden tener un eco importante en tu futuro.

Pasa un tiempo analizándote, conociéndote, imaginándote la vida que quieres tener dentro de unos años, dónde te gustaría estar, qué querrías hacer y con quien (que seguimos hablando de biología, ¿eh? No te me despistes :P).  Una vez que encuentres esa imagen que te llena y te hace soñar habrás dado el primer paso en la dirección correcta. Y que no te agobie el pensar a largo plazo, puesto que tus objetivos, al igual que harás tú, cambiarán con el tiempo. Sólo tendrás que ir haciendo ajustes de cuando en cuando. Y cuanto más consciente seas de este proceso, más sencillo y fructífero te resultará.

2. Persigue tus sueños

Suena a obviedad pero… ¿A cuánta gente conoces que realmente persiga sus sueños? ¿Cuántas cosas has dejado sin hacer por miedo, por no saber como hacerlas o porque te han dicho que es imposible? No es fácil seguir nuestros sueños. Muchas veces supone retos, desafíos e incertidumbre, salir de nuestra zona de confort y de la de la gente que nos rodea, adentrarnos en lo desconocido. Y eso, querido lector, acojona. Y quien diga que no o miente o es un imprudente 😉

Pero el mero hecho de estar haciendo lo que quieres, de andar tras tu sueño, eso ya te aportará una enorme felicidad. Porque estarás siendo coherente contigo mismo, porque estarás forjando la vida que de veras quieres tener. Estarás construyendo tu futuro soñado paso a paso, día a día, experiencia a experiencia. Y eso es una sensación que no se puede explicar, hay que vivirla. Y si ya lo has hecho, sabrás a lo que me refiero 😉

3. Sé consciente de las dificultades

A veces iniciamos un proyecto llenos de ilusión sin estar preparados para lo que nos viene encima. Un ejemplo clásico es la realización de una tesis doctoral. El no conocer bien a lo que te vas a enfrentar puede hacer que el choque de tus expectativas con la realidad te afecte enormemente, llevándote a la desilusión y el desánimo. Pero si sabes que tarde o temprano vas a recibir algún golpe es mucho más sencillo y menos traumático prepararse para encajarlo y, por supuesto, superarlo.

Ser conscientes de las dificultades y de los escollos que te vas a encontrar en tu camino para convertirte en biólogo te ayudará a que los malos momentos no sean tan malos y a ser un poco más feliz 😉

4. Sé curioso, prueba, ensaya, experimenta, aprende

¿Acaso no es eso lo que hace un científico? ¿Por qué no lo aplicas en tu carrera profesional? Seguro que hay muchos campos que desconoces que, quizás, pueden encerrar tu auténtica vocación. O pueden llevarte a personas que, literalmente, pueden cambiarte la vida: un mentor, un amigo, tu pareja…

Y en el peor de los casos, si descubres que eso no es lo tuyo, seguro que habrás aprendido muchas cosas y habrás adquirido habilidades nuevas y nuevos contactos que tal vez te sirvan en un futuro 😉 Descubrir nuevas cosas, ya sean personas, hobbies, vocaciones o áreas de trabajo, es siempre divertido y te mantiene activo y alerta, además de dotarte de nuevas herramientas que te serán de utilidad en tu vida personal y profesional.

5. Apasiónate

Aprovecha cualquier oportunidad que tengas, viaja, conoce gente, aprende, adquiere experiencia, descubre otras culturas y sociedades, aprende de otros profesionales. No desperdicies nunca la ocasión cuando se te presente y haz todo lo posible por provocarla 😉 Por muy dura que sea esta experiencia te puedo asegurar que también te ofrece innumerables vivencias que no te dan otras carreras o profesiones: la posibilidad de trabajar con animales salvajes, la maravillosa sensación de estar contribuyendo, aunque sea sólo un poquito, al saber universal, tu primer artículo publicado, el manejarte como pez en el agua en un laboratorio, ayudar a mejorar la calidad de vida de la gente o preservar el patrimonio natural de la humanidad son sólo algunas de ellas. ¡Lánzate a disfrutarlas!

Que tu profesión sea tu pasión es lo mejor que te puede ocurrir a nivel laboral. Mucha gente está encerrada en un trabajo gris que no le aporta nada. Aprovecha que nuestra carrera es profundamente vocacional y déjate llevar por ella 😉 Vivir intensamente aquello que haces es el camino más corto hacia la felicidad 😉

6. Haz de la Biología una forma de vida

No te quedes sólo con las asignaturas o con el trabajo. Abraza la biología como un todo. Aunque no quieras, vas a empezar a ver el mundo desde otra óptica distinta. Verás ecosistemas completos bullendo de vida donde antes sólo veías un paisaje estático; escucharás y descubrirás montones de animales donde antes sólo veías una ciudad vacía; aprenderás como funciona tu propio cuerpo a niveles que ni te imaginabas, y descubrirás como todo en la naturaleza está profundamente interconectado, hasta los elementos aparentemente más alejados.

Vas a disfrutar de cosas que antes ni te imaginabas y encontrarás belleza en lugares que antes pasaban inadvertidos a tus ojos inexpertos. Sé consciente de todo lo que ocurre a tu alrededor, a múltiples niveles, desde lo macroscópico a lo microscópico. Déjate impregnar de esa visión que te aporta la biología, disfrútala y compártela con los demás 😉

7. Diviértete

Ser un profesional no está ligado a ser una persona aburrida. Profesionalidad y diversión no están reñidas. Escribir un artículo escuchando metal sinfónico, hacer contactos en compañía de algunas cervezas o celebrar con una barbacoa la publicación del último artículo científico con tu grupo de investigación son pequeños (o grandes) detalles que no sólo harán todo más disfrutable, sino que ayudarán a estrechar lazos entre compañeros y conocidos.

Si algo es tu pasión debes disfrutar con ello, debe ser divertido. Si no, quizás te hayas equivocado de camino o, al menos, en el modo de recorrerlo 😉 Y cuando vengan tiempos malos, que llegarán, siempre se sobrellevan mejor con una sonrisa en los labios.

Concluyendo

Al final, el secreto de la felicidad es que no hay ningún secreto. Es tan sencillo como intentar hacer realidad tus sueños, que es de lo que va realmente esta historia. Cuando en vez de hacer eso estás estudiando una carrera impuesta (o aconsejada) por otros, estás en un trabajo que no es el que te gustaría y no disfrutas con lo que haces es cuando te embarga la infelicidad. Todo consiste en ser honesto contigo mismo, ser consciente de que conseguir lo que uno quiere es un proceso largo y complejo, para nada fácil. Pero que es posible. Y disfrutar del camino, no sólo con la consecución del objetivo. Porque, a veces, el camino es incluso más maravilloso que llegar a la meta 🙂

Y con esto me despido por hoy, esperando que al menos reflexiones un poco sobre todo esto. Mucha gente se pasa la vida buscando la felicidad, sin pararse a mirar y descubrir que la tiene a su lado, en las cosas cotidianas, en todo aquello que hace cada día. No seas una de esas personas y empieza a ser feliz ya 😉

¿Qué te ha parecido este artículo? ¿Qué más ingredientes añadirías? ¿Cuál es tu toque personal para esta receta? Ayúdame a completar este post 😉

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

Suscríbete y consigue gratis el PDF "5 Razones por las que Un Blog Aumentará tu Empleabilidad como biólogo" para acercarte al trabajo de tus sueños.

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

Suscríbete y consigue gratis el PDF "5 Razones por las que Un Blog Aumentará tu Empleabilidad como biólogo" para acercarte al trabajo de tus sueños.

Sobre mí

Biólogo, lector y curioso, siempre. Viajero, escritor y fotógrafo aficionado en los ratos libres. Y mientras tanto, ayudo a jóvenes biólogos en mi blog "El Bichólogo

¡Sígueme!