enero 19

La investigación en biología y la interminable jornada laboral

8  comments

Ya seas de bota o de bata, si te dedicas al mundo de la investigación y, a menudo también, al ámbito privado, como es la consultoría ambiental, ten por seguro que te vas a tener que enfrentar a unas largas jornadas laborales. Y cuando digo largas me refiero a largas de verdad. Porque nuestra profesión tiene una serie de características que hacen que nuestros horarios sean difícil de de estandarizar y que la carga de trabajo pueda ser muy diferentes en distintas épocas del año o en función de a que actividad nos dediquemos en cada momento. Y hoy voy a explicarte estas características y a  prepararte para lo que está por venir, que no es poco 😉

La investigación en biología suele acarrear largas jornadas laborales

¿De verdad va a ser tan largo?

Pues como siempre, dependerá de a lo que te dediques. Pero si te metes en este mundillo de la biología, te aseguro que más pronto que tarde te encontrarás trabajado a horas intempestivas y durante muchas horas, incluso sábados y domingos.

Pero también es cierto que esa flexibilidad horaria para mal, puede serlo también para bien, aunque eso dependerá de cómo te organices tú y cómo lo haga la empresa o institución para la que estés trabajando.

Lo que es cierto es que la naturaleza de este trabajo es bastante peculiar si la comparamos con otros, especialmente con aquellos que se rigen por unos horarios más o menos fijos e inamovibles. Y es que trabajar con seres vivos tiene sus ventajas, pero también sus inconvenientes.

La investigación baila al ritmo de los organismos

Ya sean plantas, animales o microorganismos, si realizas investigación tendrás que adaptar tu trabajo a los ciclos vitales, el comportamiento o la fisiología de ellos en algún momento. Es verdad que los experimentos se pueden planificar, pero tarde o temprano tus horarios chocarán contra los de tu objeto de estudio. Y es que los seres vivos tienen sus propios ritmos, sus propios ciclos que no entienden de vacaciones, fines de semana o compromisos sociales.

Una de mis épocas más estresantes tuvo lugar mientras trabajaba en la Universidad. Por aquel entonces tenía que hacer el seguimiento de una colonia de avión común (Delichon urbicum) durante la temporada reproductora. Y como, entre otras cosas, tenía que capturar a los adultos en sus nidos para identificar a los progenitores de cada nido. Me tocaba ir ya de noche, en fechas determinadas por el ciclo reproductivo de los padres, para prepararlo todo, puesto que a esas horas ya se habían retirado tanto el macho como la hembra al nido a descansar. Y me tocaba volver bien temprano al día siguiente, para capturarlos, anillarlos, medirlos y soltarlos cuanto antes, de modo que pudiesen alimentarse y cebar a los pollos después de toda la noche de inactividad.

Y como esto tenía que ocurrir en días determinados, tenía que hacerlo cuando tocase, independientemente de si era sábado, domingo o festivo. Más de una vez salí de fiesta un rato con unos colegas, y cual Cenicienta biológica, al filo de la medianoches me tuve que despedir apresuradamente (porque quería aprovechar la fiesta al máximo), mientras corría dejando tras de mí una bonita bota de campo de cristal 😛

Ahora en serio, salvo lo de la bota, todo es verídico 😛 He tenido que trabajar sábados y domingo bien temprano, muchas noches (sólo un rato) y al menos una noche entera al año capturando, anillando, midiendo y tomando muestras de más de 300 individuos de toda una colonia de avión común con mis compañeros.

Todo esto puede parecer agotador, y alguno pensará que es un abuso, que si no hay quien lo regule. Pero lo cierto es que, para muchos experimentos, no hay mejor manera de hacerlo. No se tata de un trabajo ordinario en el que puedas currar ocho horas y después despedirte y desconectar. Hay que adaptarse a tu modelo de estudio, a la biología de la especie con la que trabajas. Y has de ser sistemático, para que los resultados sean veraces, repetibles y comparables, o si no todo tu esfuerzo podría verse comprometido y, muy probablemente, perdido.

Pero no pienses que los biólogos de bata lo tienen mucho mejor. El trabajo de laboratorio también tiene sus propios horarios. Las bacterias tiene su propio tiempo de generación, los cultivos su propio tiempo de incubación, distintas pruebas requieren ser hechas en determinados momentos de su ciclo biológico. Tu siempre puedes decidir cuando empezará un experimento, pero el resto tendrás que adaptarlo a tu modelo de estudio. Así de simple.

Así que, si no te gustan esas largas jornadas de trabajo, mejor vete olvidando de la investigación. Esta salida laboral requiere de un elevado compromiso con el estudio o estudios que estés realizando y a menudo devorará ingentes cantidades de tu tiempo, que tendrás que restarlo de otras actividades que te gustaría llevar a cabo.

Pero tampoco tires la toalla. Es raro el proyecto que requiere estos intensos ritmos de trabajo todo el año. Normalmente la temporada de campo tiene una longitud determinada: varios meses de trabajo agotador que luego se corresponden con otros cuantos de un ritmo más reposado. Cuando toca procesar los datos (hojas y hojas de Excel), analizarlos y preparar un artículo con los resultados para publicarlo en una revista científica, el trabajo se vuelve más convencional, y los horarios son infinitamente más relajados. Y en mi caso, al cabo del mes de trabajo de oficina ya estaba echando de menos las extenuantes jornadas de campo 😛

Y la empresa privada, igual

Pero las largas y complicadas jornadas de trabajo no son exclusivas del área de la investigación. En el mundo de la consultoría ambiental también es necesario echar muchas, muchas horas, sobre todo cuando son proyectos alejados de un zona de residencia. Porque un viaje de varias horas hasta el lugar donde tienes que realizar un muestreo, un transecto o cualquier otra actividad forma parte de tu trabajo y, por tanto de tus horarios.

Además, diversos proyectos tienen distintas horas en las que debes desarrollarlos. Por ejemplo, si vas a realizar transectos de mamíferos tendrás que hacerlos durante las horas de luz, mientras que si vas a poner reclamos de lobo para detectar su presencia no te queda otra que hacerlo al anochecer. Además, los tiempos en la empresa privada van muy marcados por los clientes y, como todo trabajo de campo, también están limitados por las condiciones climatológicas. Esto hace que no sólo tengas que adaptarte a los ritmos de los animales, sino a los ciclos del luz y oscuridad y la lluvia, el frío o la nieve, por lo que a veces tendrás que condensar trabajos cuando mejores condiciones tienes y afrontar jornadas de 12 horas o incluso más.

Por ello, a menudo descubrirás que tienes que encadenar proyectos y hacer horas extras para cumplir a tiempo con los plazos que te ha dado tu cliente, no importa si es un ente privado o si se trata de la administración pública. El trabajar en la empresa privada no sólo no te libra de las famosas “deadlines“, sino que te las pone a la orden del día.

¿Y qué se puede hacer al respecto?

A menudo, por las características de este tipo de proyectos, las temporadas reproductoras suelen ser las más largas y agotadoras, donde se toman el mayor número de datos. Tienes que ser consciente de que se trata de un periodo muy concreto del ciclo vital de los animales (o plantas) y que a  menudo está limitado a una época concreta del año o en momentos puntuales. Así que, si quieres hacer el seguimiento de una colonia de un ave, por ejemplo, tendrás que organizar tu trabajo y tu tiempo de tal modo que puedas extraer el máximo de información en la menor cantidad de tiempo, lo que se traduce en muchas, muchas horas de trabajo.

El tiempo, por otra parte, es un bien muy preciado. Por lo que siempre necesitamos aprovecharlo al máximo. Y para poder sacar adelante proyectos más o menos complicados habrá que arrimar el hombro. Si a esto le unimos que la financiación en Ciencia está por los suelos gracias a los recortes y que los trabajos ambientales a menudo se asignan a las empresas privadas tras varias rondas de ajustar presupuestos, esto nos coloca en la difícil situación de desarrollar un trabajo con menos medios materiales y humanos de los que quisiéramos así que por tanto,  las horas de trabajo tienen que aumentar por fuerza.

Así que, la respuesta en corto a la pregunta que abre esta sección es que no puedes hacer nada. Es una característica de este tipo de trabajos. Es lo que hay. Toca asumirlo. Pero ojo, esto no implica que tengas que afrontar estas jornadas a cualquier precio. Siempre has de ser exigente y velar porque se cumplan los descansos adecuados, se te paguen convenientemente las horas extras o se te cambien por días de descanso, y que todos los trabajos se realicen siempre en condiciones de seguridad. Esto es especialmente importante cuando se realizan trabajos nocturnos, donde el cansancio suele notarse más y es más fácil quedarse dormido al volante, por ejemplo. Que sí, que no queda otra que currar, pero hay que hacerlo en las mejores condiciones posibles.

Sí, es cierto que las condiciones siempre pueden mejorar: podría haber mejores sueldos, se podría contratar a más gente, mejorar el material y, finalmente, eso redundaría en menos horas de trabajo extras, sí. Pero no vivimos en un mundo ideal y lamentablemente, y hasta que entre todos podamos cambiar esa situación y poner en valor nuestro trabajo y nuestra profesión ante la sociedad y ante los políticos, las condiciones de trabajo no van a ser siempre óptimas.

Por otra lado, si te gusta el trabajo de campo y eres un buen profesional, da igual lo largas que sean las jornadas, que una vez que llegas al final del día, con el trabajo bien hecho, alguna anécdota en la mochila y unas cuantas observaciones y/o fotos interesantes para tu colección personal, la satisfacción es enorme. Aunque, y esto te lo puedo asegurar, también habrá días que estés agotado, hastiado y con ganas de mandarlo todo al carajo y tomarte unas buenas vacaciones. Pero a fin de cuentas… ¿En qué trabajo no pasa eso en algún momento? 😉

Concluyendo

Personalmente, yo nunca he tenido problemas con las largas jornadas de trabajo, incluso en fines de semana, más allá de las obvias molestias para mi vida social 😛 He aprendido a disfrutar cada aspecto de mi profesión, y cuanto más he estado trabajando en el campo, más he disfrutado de ese trabajo. Me ha permitido viajar y conocer un montón de lugares espectaculares, desarrollar mi actividad en sitios a los que normalmente una persona normal no tiene acceso, estudiar animales protegidos y acumular un sinfín de experiencias que me han ido preparando para los sucesivos trabajos y retos que he ido afrontando, ayudándome a forjar el profesional que soy hoy en día.

Así que no tengas miedo a las largas jornadas de trabajo. Asume que éste no es un trabajo al uso, como tampoco lo son las experiencias que te va a reportar. Y sobre todo, como digo siempre, disfrútalo y diviértete, que por eso esta es una carrera y una profesión de lo más vocacional. Porque si no eres capaz de encontrar la parte buena de esto y disfrutarlo, entonces quizás debas ir buscando otra profesión, porque este tipo de trabajo va a ocupar buena parte de tu vida.

Y con esta pequeña reflexión me despido. La verdad es que creo que es un tema de sobra sabido, pero no está de más recordarlo. Ahora te toca a ti contarme tus pensamientos y reflexiones sobre el post. ¿Crees que es posible limitar las jornadas de trabajo? ¿Eres de los que disfrutan pasando horas y horas en el campo? ¿Cómo han sido tus días de trabajo de campo? ¿Tienes alguna experiencia parecida? ¿Crees que merecen la pena? No te cortes y cuéntamelo todo en los comentarios.

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Tags

biología, biólogo, esfuerzo, investigación, trabajo


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  1. Hola Nacho, comentas en uno de tus videos que antes trabajabas en una consultoria, yo estoy estudiando el grado superior de gestion forestal y he pensado en intentar hacer las practicas en una, sabes si cogen a gestores forestales? Me recomiendas hecer las practicas en una gestoria?

    Reply

    1. ¡Hola Jorge!

      Las consultorías medioambientales suelen suer multidisciplinares. Cuanto más mejor, porque así se puede abarcar nuevas áreas, más proyectos y, por tanto, es más fácil sacar adelante el negocio. En la consultoría donde yo trabajé había ingenieros forestales, biólogos, ambientólogos, algún ingeniero… Un poco de todo.

      Al final, dependerá de la política de cada empresa, pero vamos, que seguramente puedas encontrar un hueco en el sector 🙂 Para mí, el trabajar en una consultoría medioambiental me ha aportado mucho a nivel laboral y personal, porque he disfrutado mucho trabajando en el campo y en un montón de áreas distintas. Aprendí un montón. Aunque todo dependerá de a dónde quieras dirigir tu vida laboral 🙂

      ¡Un saludo y suerte!

      Reply

  2. como biólogo que esta pasando por un momento de crisis personal, esta clase de artículos me interesan. hace poco tuve que dejar de ejercer para dedicarme a algo que me produjera estabilidad económica. pero deseo regresar y hacer las cosas lo mejor posible.

    Reply

    1. ¡Hola Rafael!

      Eso es normal en nuestro área. Lamentablemente, la de biólogo no es la profesión más estable del mundo, precisamente.

      Tendrás que buscar un equilibrio entre esa estabilidad económica que necesitas y el poder estar involucrado en el mundo de la biología.

      Reserva algo de tu tiempo libre todos los días a intentarlo. Utiliza esos ratos, aunque sean pocos, en visualizar lo que te gustaría hacer, en el camino que te gustaría seguir. Después, divide ese camino en pequeñas etapas, en pasos tan sencillos que no te puedes poner una excusa para no dar uno de esos pasos cada día. Por ejemplo: hoy voy a ver en qué instituciones hay en el área que me interesa. Al día siguiente voy a actualizar my currículo… Cosas sencillas que te hagan irte acercando, poco a poco , a tu objetivo. Al ser fáciles podrás romper la inercia y el inmovilismo que, a menudo, nos impiden los cambios y el salir de nuestra zona de confort. Además, esas pequeñas victorias te animarán, ya que verás que, aunque sea poco a poco, vas avanzando.

      A menudo, dar el primer paso es lo más difícil, y una vez que empiezas a andar el camino resulta más sencillo.

      Un saludo y ya nos contarás cómo va esa búsqueda y ese cambio de rumbo hacia la biología de nuevo.

      Reply

  3. Cuanta verdad en un artículo XD
    Yo aún soy estudiante de pregrado (biología marina) pero tengo una anécdota que contar referente al tema. En mi 5to semestre cursé Oceanografía. Uno de los trabajos que tuve que hacer para el laboratorio fue registrar, chequear y analizar los valores de oxígeno, nitrito, nitrato, amonio , fosfatos y clorofila… ¡Durante 24 horas! Así es,cada hora yendo al muelle de la escuela a muestrear: filtrar, titular, pasar la muestra por la columna… Estar pendiente de la batería de tubos, que ninguna muestra se pasara… Jajajaja, fue una experiencia divertida. Entre todos los cursantes nos hacíamos turnos; mientras uno titulaba, el otro extraía la clorofila, otro pasaba la matriz de data en Excel y el otro dormía al menos media hora para rotarse con elmas muerto y así… Si bien fue agotador (y lo peor es que casi ni dormimos y al día siguiente teníamos un parcial de hongos en microbiología) es uno de los recuerdos más emocionantes que atesoraré de mi pregrado. Sin duda alguna, y espero poder pasar más experiencias enriquecdoras cuando ejerza como bióloga marina. Un saludo desde Venezuela!!

    Reply

    1. ¡Hola Glen!

      La verdad es que estas largas jornadas, especialmente cuando se comparten con otros compañeros, suelen dar lugar a un sinfín de buenas anécdotas y terminan convirtiéndose en una magnífica experiencia y un gran recuerdo. Yo también he tenido varias noches en vela, trabajando con distintos animales, y la verdad es que, a pesar de los inconvenientes, el agotamiento y la falta de sueño, las he disfrutado todas 😉

      ¡Muchas gracias por compartir tu experiencia y saludos de España!

      Reply

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