mayo 19

Trabajar en un grupo de investigación: mi experiencia personal

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Una de las cosas más difíciles durante la carrera es conseguir algo de experiencia práctica. Y no me refiero a prácticas de laboratorio o salidas al campo, no. Me refiero a experiencia real, en un trabajo real, realizando labores propias de un investigador, de modo que cuando salgas al inclemente mundo laborar seas capaz de afrontarlo con un mínimo de garantías.

De entre todas las maneras posibles de adquirir dicha experiencia la más asequible y fácil es, sin duda, colaborar con algún grupo de investigación. Mucha gente ni siquiera sabe que existe esa posibilidad y terminan la carrera con un gran número de conocimientos pero sin tener ni la menor idea de como se aplican en el mundo real. Así que hoy te voy a contar como llegué yo a estar trabajando varios años en uno de estos grupos de investigación de mi universidad ???? Pero te adelantaré que no sólo ha sido una experiencia de lo más enriquecedora a todos los niveles, que no sólo he conocido a buenos amigos que aún mantengo, años después, sino que todo lo que he conseguido en el ámbito de la investigación, tesis incluida, se lo debo a esos años. Y sin ellos, yo probablemente no sería el mismo que soy ????

Trabajar en un grupo de investigación: mi experiencia personal

¿Cómo llegué a entrar en el grupo de investigación?

Ya te he comentado que cuando comencé la carrera me encontré que el primer año de Biología era muy distinto al que me había imaginado. Eso me desanimó un poco pero, habiendo curioseado en las asignaturas de los años siguientes, sabía que después venía lo mejor y que la cosa mejoraba sensiblemente. Así que pasé mis primeros años bregando contra la bioestadística, la física, la química, las matemáticas… Pero en el tercer año ya tenía ganas de probar cosas nuevas. De hacer algo verdaderamente interesante, algo de eso que hacen los biólogos de verdad. Ya había visto que había gente que colaboraba con los grupos de investigación, pero no tenía muy claro cómo se conseguía eso. Sabía que me gustaba mucho el comportamiento animal, así que hablé con mi colega el bioblologo y decidimos subir al despacho del catedrático de Zoología, que también era el director de grupo de investigación en Etología.

La verdad es que no tengo muchos recuerdos de aquella charla. Sé que me impresionó su despacho, todo lleno de cráneos de los bichos más diversos, conseguidos durante sus viajes por el mundo: un jaguar, un delfín, algún caimán… y hasta un par de cráneos de gorila. En definitiva, un lugar fascinante y evocador para dos bisoños estudiantes como nosotros. Y sin saber muy bien qué decirle, pues nos adentramos en aquel despacho que nos terminaría resultando tan familiar y y le dijimos que nos encantaría colaborar en su grupo. En realidad no teníamos muy claro que podíamos hacer, pero sabíamos que queríamos aprender. Y debimos de transmitirlo, porque el catedrático nos dijo que estaban llevando a cabo varios experimentos y que les vendría bien algo de ayuda con el trabajo de campo. Pero que si íbamos a participar que necesitaríamos un cierto grado de compromiso, una cierta continuidad. Asentimos sin dudarlo ????

No podíamos creernos nuestra suerte. ¡Íbamos a colaborar con biólogos de verdad! Estábamos exultantes. Hoy en día, cuando miro hacia atrás, sonrío al recordar quiénes éramos cuando entramos aquel día y quiénes éramos cuando nos fuimos, varios años después. Y es que, querido lector/a, la decisión de ir a hablar con aquel catedrático ha sido una de las mejores decisiones de toda mi vida.

Comenzando en el mundo de la investigación

Dicen que los comienzos son duros y algo de verdad hay en ello. Pero quizás sea por la ilusión que tenía entonces, quizás por la enorme cantidad de información que tenía ante mí, o por el simple hecho de tener la oportunidad de trabajar con animales tan de cerca, el caso es que tengo muy buen recuerdo de esos primeros y tímidos pasos en el mundo de la investigación. Y no te creas que hice algo espectacular y tremendamente interesante. Lo primero de todo es aprender, así que la única función que podía llevar a cabo en esos primeros momentos era… anotar. Sí, me dedicaba a ir apuntando todos los datos en las hojas y pasándolos a Excel. Apasionante ????

Pero en el proceso fui aprendiendo muchísimo más de lo que me imaginaba. Por aquel entonces estaban estudiando gorriones comunes (Passer domesticus) en el aviario, haciendo distintos estudios. Mientras iba anotando todo lo que me decían aprendí cómo se coge correctamente un paseriforme con una mano, de modo que tengas la otra libre para hacer las mediciones; cómo se miden los distintos caracteres morfométricos (pico, tarso, quilla, recreces…); cómo se toman muestras de sangre, cómo se almacenan, cómo se hace un frotis y qué es una centrifugadora de capilares. También aprendía cómo se realiza un experimento, qué es el grupo control o cómo se usaban la fitohemaglutinina y el PBS para medir la respuesta inmune de un ave. Todos ellos conocimientos que, de otra manera, no habría adquirido durante la carrera y que posteriormente me resultaron tremendamente útiles.

El día a día consistía en capturar gorriones en los aviarios, asistir a cómo se hacían los experimentos y leerme artículos que me iban pasando para saber qué es lo que realmente estaba haciendo, en vez de realizar el proceso mecánicamente. También pasaba tiempo en el laboratorio, aprendiendo a centrifugar las muestras de sangre para separar el plasma de las células, o charlando con los demás investigadores, empapándome de todo lo que podía y aportando en la medida de mis posibilidades.

Empiezan las publicaciones

Y todo trabajo tiene su recompensa. Y este, aunque aún no cobrase por él, también. Cuando llevaba ya algún tiempo colaborando con ellos, surgió la posibilidad de ir al IX Congreso Nacional y VI Iberoamericano de Etología en Madrid, allá por 2002. Y como habíamos trabajado mucho y bien, pudimos presentar algunos pósters. Y bien productivo que fue. No sólo conseguí las primeras publicaciones de verdad, sino también participé en un curso que se organizaba de forma paralela. Después vino mi primera mención en un artículo. No como co-autor, pero sí en los agradecimientos, cosa que me hizo mucha ilusión por aquél entonces.

Hoy en día, sin embargo, las cosas son distintas y los tiempos van cambiando a paso agigantados. Las publicaciones en congresos ya no son tan valiosas y debes tratar de publicar tu primer paper cuanto antes, aunque sea como co-autor, o te quedarás muy atrás en la carrera por conseguir cualquier vacante o beca. La competitividad hoy es muchísimo más alta que por aquellos años en que yo comenzaba en el departamento.

Poco a poco, me fui formando y adquiriendo cada vez más responsabilidades y asistiendo a más congresos. Ya no sólo colaboraba tomando notas en los experimentos o en el laboratorio, sino que me encargaba del seguimiento de las cajas-nido instaladas por todos los tejados de la facultad. Esto implicaba ir cargado con una gran escalera metálica y comprobando uno a uno los nidos, para ver si estaban ocupados o no, cuándo comenzaba la reproducción, cuántos huevos ponían, cuántos pollos nacían, anillar dichos pollos y posteriormente ver cuántos sobrevivían. Además, también había que capturar a los padres en cada nido y poder ver quién era padre de quién 😛

Todo ello me suponía ir dedicando cada vez más tiempo al departamento. A menudo mis compañeros estaban en clase o tomando una cerveza en las horas libres mientras yo estaba por los tejados de facultad, revisando nidos de gorrión, pertrechado con una caja de herramientas con todo lo necesario para anillar los pollos y los adultos que iba capturando. Sin embargo, no descuidé tampoco las clases, asistiendo a aquellas más complicadas y consiguiendo los apuntes de las clases a las que faltaba, además de dedicar muchas horas a recuperar el tiempo estudiando en la biblioteca (y echando también alguna partida de dardo o de billar, para que nos vamos a engañar :P). Pero si uno se organiza bien, siempre hay tiempo para todo 😉

Sin embargo, al terminar la carrera, me surgió aquel voluntariado en Perú y meses después la posibilidad de tener mi primer trabajo pagado. Así que abandoné el departamento de zoología de forma indefinida. Pero para aquel entonces ya tenía en mi haber 4 pósters en congresos, lo que venía a ser 4 pósters más que la inmensa mayoría de mis compañeros de carrera, a la par que una experiencia de lo más provechosa.

La vuelta al grupo de investigación

Aquella primera experiencia laboral duró algunos meses, pero luego surgió  la posibilidad de hacer el doctorado en Bolivia. Oportunidad que se disipó al estallar una pequeña revolución justo en la ciudad donde iba a quedarme. Encadené un trabajo de técnico en otra universidad y, por azares del destino, me surgió la posibilidad de volver al mismo grupo de investigación, con la misma gente, sustituyendo al Bioblogo, que por aquel entonces comenzaba sus periplos por el mundo y tenía que dejar su puesto de técnico de apoyo a la investigación.

Esto me permitió seguir alimentando mi currículo y optar a una beca para no doctores de mi universidad, cuyo trabajo cristalizó en la publicación de mi primer artículo y además como primer autor. Ya no sólo tenía experiencia práctica de campo, sino también con el trabajo de gabinete. Mi currículo era cada vez más completo y todo esta experiencia previa me abrió el camino hacia la consecución de una beca predoctoral de cuatro años en ese mismo grupo de investigación, con todo lo que conllevaba: escribir y publicar más artículos, realizar estancias breves en el extranjero y asistir a más y más congresos. Un efecto bola de nieve que me fue abriendo nuevas puertas con el paso del tiempo.

Concluyendo

Un hecho tan simple, al menos en apariencia, como atreverme a acercarme al despacho del catedrático a decirle que me encantaría colaborar con el Área de Zoología cambió para siempre mi futuro, marcando profundamente mi trayectoria estudiantil y laboral. Si duda fue una etapa crucial que comenzó a definirme como el profesional que soy ahora mismo y que además me preparó para todo lo que estaba por venir.

A menudo no somos conscientes de la importancia de todo lo que hagamos mientras estudiamos la carrera de biología ni de las repercusiones que todo ello puede tener en nosotros en el futuro. Y muy a menudo también nos damos cuenta demasiado tarde que podríamos haber aprovechado esa etapa mucho más de lo que lo hicimos. Toda la gente que conozcas durante esos años, todas las relaciones profesionales o de amistad que establezcas con otros profesionales, todos las publicaciones que acumules y todos los conocimiento que atesores se convertirán en la mejor arma que encontrarás al enfrentarte al incierto panorama laboral actual.

Nadie puede asegurarte que colaborando con un grupo de investigación vas a encontrar trabajo seguro y que te harás un hueco en la Universidad. Pero lo que sí te puedo decir es que la experiencia que adquirirás, las vivencias que tendrás, no sólo son impagables, sino que no podrás adquirirlas por otros medios durante la carrera. No dejes escapar esta suculenta oportunidad que te brindan los grupos de investigación. Aunque no te quieras dedicar a la investigación profesionalmente, la experiencia que adquirirás te servirá a muchos niveles: organización del trabajo, disciplina, esfuerzo, redacción de documentos formales y/o científicos…

Es una posibilidad que todo el mundo tiene a mano pero que, por desconocimiento, miedo, inseguridad o desinterés, deja pasar de largo. Y cuando llegue el momento de presentar tu primera candidatura a un trabajo y soliciten experiencia, habilidades demostrables de redacción, interés por la investigación o habilidad para trabajar largas jornadas de campo en lugares remotos, entonces te acordará de este post y de la magnífica oportunidad que perdiste.

Sin embargo, no te duermas en los laureles. El mundo hoy es tremendamente competitivo y necesitas estar actualizándote y compitiendo constantemente. Lo que era válido cuando yo colaboraba con aquel grupo de investigación no tiene por qué serlo hoy en día. En aquella época internet daba sus primeros pasos en los hogares de clase media, no existían las redes sociales y los blogs no tenían el poder que tienen ahora. La información circulaba mucho más lentamente que hoy en día. Así que, para aprovechar estas oportunidades que te brindan las colaboraciones con los grupos de investigación tendrás que emplear todas esas nuevas herramientas que están a tu disposición y tendrás que enfrentarte a nuevos retos y a distintas exigencias. Ya no vale con un par de pósters en un congreso para destacar. Tendrás que exigirte mucho más a ti,sí, pero también valorar tu propio trabajo y hacerte valer. No te despistes y, sobre todo, no te confíes 😉

Y esto es todo por hoy. Espero que el post te haya resultado interesante. ¿Tienes alguna experiencia trabajando en un grupo de investigación? ¿Tienes pensado entrar a formar parte de alguno? ¿Te gustaría dedicarte profesionalmente a la investigación? Cuéntamelo todo en los comentarios o escríbeme en cualquier de las redes sociales 😉

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biología, biólogo, científico, grupo de investigación, trabajo, universidad


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  1. Me ha resultado muy útil, enhorabuena !

    Por cierto gente si estais interesados en buscar trabajo os recomiendo la web gowork pues desde mi punto de vista a diferencia de las demás páginas de empleo esta además de ayudarte a trabajar ofrece información sobre los futuros empleadores que tendrás, lo cual puede resultar muy útil para así ahorrarte trabajar para el típico jefe pesado. Además ofrece información sobre todas las ciudades españolas y también acerca de otros países.

    Un saludo y espero que os resulte interesante.

    Reply

  2. Hola Bichólogo,

    Me llamo Carmen Terán, y actualmente estoy colaborando en un pequeño grupo de investigación en el departamento de zoología de la Uex, donde estudiamos los rabilargos (Cyanopica cooki).
    Leer este artículo me ha animado mucho a seguir colaborando en este proyecto el próximo curso y me alegra saber que todo el esfuerzo tarde o temprano acabará dando sus frutos. Pero, ¿tendrías algún consejo para ascender dentro del grupo?

    Un saludo y mucha gracias.

    Reply

    1. ¡Hola Carmen!

      Vaya, otra especie que me la vuelven a clasificar. No me había enterado que la subespecie ibérica ahora es considerada especie 😛

      Bueno, no sé si se puede hablar de “ascensos” en este mundillo, pues al final todo depende de la etapa en la que estés (director del grupo, investigador contratado, estudiante de doctorado, estudiante colaborador…). Pero que te den más o menos responsabilidades va a depender sobre todo de tu interés, de tu entusiasmo y tu implicación. Trata de aprender todo lo que puedas, leer información por tu cuenta, trata de aportar ideas y ten mucha iniciativa. Intenta ir a cursos y congresos y cuando vayas a ir a uno, intenta hacer un póster o, mejor aún, una charla (eso lo puedes hablar con los directores del grupo). Y por supuesto, intenta acumular toda la experiencia posible.

      Tienes que intentar convertirte en un elemento valioso del grupo. Y para eso no hay recetas ni trucos jeje Simplemente mira cuales son tus cualidades y explótalas 😉 Al fin y al cabo, es un proceso natural. Y si tu intención es continuar con la investigación, probablemente podrás hacer tu TFG dentro de ese grupo de investigación (con un mayor nivel de implicación), el TFM (con mayor implicación aún) y, quizás, el doctorado (donde tu responsabilidad será mucho mayor).

      Muchas veces la implicación que conlleva colaborar en un grupo de investigación termina filtrando a la gente, puesto que los menos interesados se van yendo poco a poco. Si no es tu caso, simplemente trabajando duro y bien irás siendo cada vez parte más integral del grupo. Y también puedes intentar conseguir becas de colaboración de la UEX (que en mi época las había) o participar en proyectos docentes. Hay muchas formas de implicarte.

      Sea como sea, recuerda que lo importante es que disfrutes, que aprendas y que te resulte interesante y productivo a nivel de currículo.

      Por cierto… ¿Con quienes trabajas? ¿Carlos de la Cruz? Hace tiempo que no paso por allí y no sé muy bien quién está trabajando en casa cosa jejeje Ando un poco desconectado.

      Un saludo y mucho ánimo, porque es una experiencia que vale la pena y, si la aprovechas bien, es una puerta muy buena para entrar en el mundo de la investigación.

      Reply

      1. Hola Bichólogo,

        Por lo que parece sí, ahora los rabilargos ibéricos van por un lado y los primos japoneses por otro. La verdad que yo me enteré de que habían sido subespecie después de conocer la nueva clasificación.

        En cuanto a con quien trabajo, has acertado. Carlos supervisa todo lo que hago desde febrero y poco a poco me lo voy ganando (creo) así que espero que me deje volver en septiembre.

        Si quieres pasarte seguro que estaremos encantados de recibirte.

        ¡Un saludo!

        Reply

        1. ¡Hola Carmen!

          Seguro que estarás de nuevo en Septiembre. Tú trabaja duro y trata de aportar cosillas. A Carlos lo conozco y es majo, aunque nunca he trabajado con él.

          De vez en cuando paso por la facultad, así que lo mismo alguna vez me ves por allí jeje Si me reconoces, salúdame, que yo soy muy despistado jeje

          ¡Un saludo!

          Reply

  3. ¡Hola!

    Y para los que ya hemos terminado la carrera ¿que nos recomiendas o que nos sugieres hacer para ir cogiendo algo de experiencia?

    ¡Gracias!

    Reply

    1. Tener paciencia y no desesperar! Ahora en serio… 🙂 Pues por un lado está la opción de los voluntariados. Hay algunos muy buenos que podrán aportarte una gran experiencia. Pero hay que tener cuidado con que no se aprovechen de ti y te exploten. Es un equilibrio difícil.

      Y en cuanto a lo de colaborar con un grupo de investigación… Nunca lo he intentado después de acabar la carrera, pero podría funcionar igualmente.

      Si tienes la oportunidad de viajar, hazlo. Ahí fuera hay muchísimas oportunidades, y una cosa puede llevarte a la otra. Lo que no ayuda nada es el inmovilismo. Hagas lo que hagas, ten iniciativa 😉

      Reply

  4. Hola

    Mi Nombre es Diana Paulina Castañeda, me gusto mucho tu artículo sobre los grupos de investigación, da la casualidad de que pertenezco a uno en mi universidad como líder de semillero, quisiera saber cómo involucrar a los miembros primerizos en la actividad del semillero. En mi país (Colombia) la investigación en pregrado es bastante limitada por los recursos y espacios, cosa que desmotiva a muchos de los que se unen a un semillero, pero creo firmemente que la constancia da sus frutos. Quisiera saber si tienes algún consejo o recomendación para mantener esa chispa encendida de los que inician en el mundo de la investigación. La deserción en los grupos de investigación es común, principalmente por el desinterés que va aumentando a mediad que las actividades académicas, los parciales y entregas agobian a los estudiantes durante todo el semestre; quiero dar un mensaje apropiado, de que el semillero es un compromiso que con paciencia trae sus recompensas.

    Reply

    1. ¡Hola Diana!

      Pues en primer lugar hace falta un poco de divulgación de lo que hacéis, algo así como unas jornadas de orientación para los alumnos. Hay que dar a conocer todas las ventajas que tiene para los alumnos. Y estas jornadas deberían hacerse de forma sistemática, año tras año, para que la gente interesada pudiera asistir. Así mismo, hay que dar responsabilidades a los alumnos acordes a su situación: la prioridad debe ser terminar la carrera. Sí, tiene que haber compromiso, pero muchos de ellos no estarán cobrando, solo trabajando a base de experiencia, así que no se les puede exigir las mismas responsabilidades ni el mismo compromiso que las personas contratadas. Finalmente, creo que la recompensa debe ser adecuada. Si no se puede remunerar a los que colaboren, al menos sí que participen como coautores de artículos y trabajos, que todo el esfuerzo que hagan se vea recompensado a nivel curricular, independientemente de que tras la carrera decidan seguir trabajando o no en el semillero.

      Pero para mí, lo fundamental es orientar a los estudiantes, enseñarles en qué consistirá su trabajado en el futuro, qué van a necesitar para afrontarlo y como ese semillero puede ayudarles. El principal problema es que mucha gente no tienen ni idea de lo que van a necesitar cuando trabajen, y por ello no son capaces de valorar las oportunidades que le ofrecen en un grupo de investigación.

      Quizás te haya dicho muchas generalidades, pero es que cada situación en cada universidad es distinta. Pero al menos espero haberte ayudado en algo. Aunque, como siempre digo, esto no es más que mi opinión.

      ¡Un saludo y gracias por comentar!

      Reply

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