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Esa es la gran pregunta que todo biólogo que estudia la carrera se plantea en algún momento. Y no tiene una respuesta fácil. Son incontables las situaciones a las que te tienes que enfrentar para llevar a cabo una tesis doctoral. Algunas son externas a ti, pero otras muchas formarán parte de tus ideas, tus temores o tus aspiraciones. O del compromiso que estés dispuesto a aportar.

No sé mucho sobre tesis doctorales: sólo he hecho una (y aún tengo que defenderla). Así que simplemente os contaré mi historia y que cada uno saque sus propias conclusiones.

¿Por qué hacer una tesis?

Antes de preguntarte si debes hacerla o no deberías preguntarte para qué. ¿Cuál es el objetivo de una tesis doctoral? ¿Qué va a aportar en tu vida? Éstas no son preguntas superficiales. Si no conoces la respuesta a la primera seguramente tampoco puedas contestar a la segunda. Así que vayamos por partes…

1. ¿Qué es una tesis?

La tesis doctoral es la culminación de un proceso de aprendizaje que desembocará en la consecución del título de Doctor. Se trata de una investigación original que se lleva a cabo en un periodo de tiempo más o menos determinado. Es parte de la formación de cualquier investigador. Y esto es importante. En la práctica, sólo te va a resultar útil si te vas a dedicar a la investigación científica o al ámbito académico universitario.

Si quieres dedicarte a la investigación y ser algo más que un técnico de laboratorio o de campo tendrás que hacer una tesis doctoral

¿Esto significa que no vale fuera de él? Sí y no. Poseer el título de doctor implica muchas cosas. Significa que has tenido una formación más allá de la universitaria. Significa que has sabido diseñar un experimento basándote en tus hipótesis, llevarlo a cabo, recopilar los datos, analizar los resultados y publicarlos de forma ordenada para comunicarlos al resto del mundo científico. Esto conlleva implícitamente que has desarrollado toda una serie de habilidades que te han ayudado a conseguir con éxito este proceso.

En la empresa privada es raro que se exija un título de doctor. Sin embargo, si qué puede ser beneficioso, puesto que ya acredita una experiencia de calidad, ratificada a nivel universitario. Sin embargo, en la carrera investigadora es primordial realizar el doctorado. Numerosos puestos en universidades y organismos científicos requieren del título de doctor, es conditio sine qua non.

2. ¿Que aportará la tesis a mi vida?

Te aportará una gran experiencia, tanto a nivel personal como profesional. Elevará la calidad de tu currículo, engalanándolo. Y te abrirá las puertas para puedas seguir el (duro) camino de la investigación. La pregunta es ¿necesito eso? Y la respuesta es tan personal que yo no puedo dártela.

Para mí ser doctor era algo que siempre me había hecho ilusión, desde bien niño. Para mí implicaba autonomía para llevar mi propia investigación, era como lo máximo a lo que se podía aspirar (¡qué inocente y confundido estaba!). Además, cuando entré en el departamento me fascinó el mundo de la investigación y todo lo que conllevaba: viajes, congresos, contactos… Así que mi decisión de hacer un doctorado se volvió firme, definitiva. La verdad que no pensaba mucho en si me serviría o no. Era algo personal 😉

Entonces… ¿Debo hacer una tesis o no?

¿Pero no te he dicho que eso lo debes decidir tú? 😛 Bueno, ahora serio… Si me lo preguntas así, a bote pronto, sin pensar te diría:

¡¿Pero qué dices, insensat@?!

Pero bueno, si lo pensase un poco más… Quizás te diría también que he pasado alguna de las mejores experiencias de mi vida gracias a la tesis. O que he conocido a muchísima gente que me ha influenciado muy positivamente a nivel personal y profesional. O que he disfrutado, sufrido, reído y frustrado como nunca llegué a imaginar que lo haría cuando conseguí la beca predoctoral.

¿Y cómo ha sido tu tesis?

¡Qué buena pregunta! A ver cómo te lo explico… Hacer una tesis doctoral es un proceso largo y duro, y a la mínima que te despistes se vuelve peor aún. Requiere de muchísimo compromiso, de muchísimo trabajo y no ya constancia, sino una tenacidad a toda prueba. Conozco a mucha gente que terminó desistiendo. Grandes investigadores que decidieron tirar la toalla porque la investigación a veces puede resultar de lo más ingrata.

Si te decides a hacer la tesis, prepárate, porque así lucirá tu escritorio en los próximos 4 años (¡taza con bebida excitante incluida!)

Pero también conozco a muchos más que aguantaron contra viento y marea, contra todo tipo de problemas, a pesar de buenos y malos directores de tesis. Gente que consiguió triunfar allá donde otros fracasaron, y que luego, con desigual suerte, abandonaron más tarde la investigación, siguen luchando y cambiando de ciudad, país o continente frecuentemente, o gente que trabaja ahora como profesor universitario, con una proyecto profesional firme y asentado. Hay de todo.

Cosas positivas que me ha aportado la tesis

  1. Me ha dado un sueldo fijo durante 4 años, lo cual ya de por sí no es moco de pavo. Yo tuve suerte y obtuve una beca predoctoral, que me permitió independizarme y hasta conseguir unos ahorrillos. Desde luego no es la más importante de las razones, pero cuenta 😉
  2. He viajado por varios países y he vivido en muchos sitios: Holanda, Almería, París, Noruega o Alemania son alguno de los países donde he estado gracias a la tesis doctoral, bien de forma directa (estancias en el extranjero) como indirecta (buscando becas o gracias a trabajos que hice durante el doctorado). Y créeme si te digo que todas ellas fueron grandes experiencias donde conocí a grandes personas, a algunos buenos amigos, algunos contactos y algunas veces ambas cosas 😉
  3. He aprendido mucho sobre ciencia, sobre investigación, sobre organización, sobre cómo escribir y comunicar información y datos, análisis estadístico, relaciones humanas y, sobre todo, he aprendido mucho sobre mí mismo.
  4. He madurado como persona. He aprendido a superar los problemas, las decepciones, los callejones sin salida… Me he conocido más a mi mismo. Puedes estar completamente seguro de que la tesis te pondrá a prueba muchas veces y te hará descubrir cosas de ti que no sospechabas, buenas o malas, pero todas interesantes. Y eso, querido lector, no tiene precio 😉

Cosas negativas que me he topado

  1. El desaliento. Es muy difícil estar ahí siempre al 100%. Son muchas las cosas con las que debes luchar y superar.
  2. Los problemas. Te encontrarás con todo tipo de obstáculos que no imaginas. Desde las páginas web y aplicaciones telemáticas que siempre dejan de funcionar en el momento más inoportuno, hasta el desconocido (pero apasionante) mundo de la bioestadística. Así como los imponderables que conlleva cualquier experimento: datos que desaparecen, colonias de aves que se pierden, incendios, microscopios electrónicos que no funcionan, experimentos en los que no consigues resultados a pesar de las horas empleadas, desacuerdos con compañeros, directores de tesis… Un enorme surtido de atolladeros que pueden llegar a convertir una plácida tesis en un auténtico infierno.
  3. Jornadas agotadoras e interminables. Cuando trabajas con animales, es imposible establecer horarios normales. Durante la temporada de campo las horas de trabajo se acumulan y el tiempo parece escaparse de tus manos. Yo ha habido época que llegaba a casa reventado, con tics nerviosos… Exhausto. Y luego el resto del tiempo los horarios se flexibilizan, toca pasar datos a Excel, hacer análisis con SPSS o R o escribir artículos. Y entonces es cuando echas de menos todas esas horas de trabajo de campo 😛
  4. La falta de vida social. Como fácilmente puedes extraer del punto anterior, esos maratonianos días de trabajo afectan muy negativamente al tiempo que puedes pasar con los amigos, con la familia o con la pareja. Yo recuerdo una temporada de campo especialmente dura en que iba a trabajar a la colonia de aves que estudiábamos a las 7 de la mañana, hasta las 15:00, comía un bocadillo, a las 16:00 volvía a hacer más experimentos hasta las 18:00. Si tenía suerte y no tenía que preparar las muestras en el laboratorio, me iba a casa a descansar un rato. Si no, hasta las 22:00 procesando todo lo recogido durante los días anteriores. Y a las 23:00 de vuelta a la colonia hasta las 0:00. Y vuelta a empezar. Y la temporada de campo abarcaba unos 5 meses, trabajando TODOS los días (sábados, domingos y festivos incluidos). No todos los días eran taaaaan largos, pero sí que todos los días curraba jeje
  5. No tuve una libertad total para diseñar la investigación y los experimentos. Esto tampoco es algo negativo en sí, pues el doctorado no es más que una investigación tutelada. Sin embargo chocó con la imagen que tenía yo de lo que sería hacer un doctorado. La mayor o menor libertad que tendrás a la hora de llevarla a cabo dependerá de tu director y de tu propia actitud.

Mi consejo

Mi tesis no ha sido un ejemplo típico, pero tampoco es algo extraño. Como a menudo ocurre, se cumplían los 4 años de beca y la tesis aún no estaba del todo acabada. En tres meses me quedaba sin financiación, en medio de la crisis económica más fuerte de las últimas décadas. Pero justo entonces surgió la posibilidad de trabajar en una consultoría medioambiental. Esto implicaba tener que dejar a un lado mi tesis un tiempo, mientras me afianzaba en el trabajo, y luego ir continuándola en mis ratos libres. Hablé con mis directores de tesis y lo entendieron. Así que me mudé y empecé a trabajar en una consultoría medioambiental. Y no tuve tiempo apenas para la tesis. Hasta que no terminé aquel trabajo no pude ponerme de nuevo con ella, primero residiendo en otra ciudad para luego volverme de nuevo a mi Badajoz natal. He tardado casi 8 años en acabarla y ahora estoy ya con todo el papeleo para defenderla. Por ello, y siempre según mi experiencia personal, puedo comentarte algunos consejos:

  1. Elige muy bien tanto el tema de estudio como tu director de tesis. El tema porque es a lo que vas a dedicar cantidades monstruosas de tu tiempo en los próximos 4 años como mínimo; si eliges mal se te va a hacer muy muy duro. Tu director de tesis porque es la persona con la que te tendrás que coordinar este tiempo, será el que guíe (o no) tu investigación. Un buen director de tesis sabrá orientarte pero te dará autonomía, sabrá reconocer tus logros pero te corregirá cuando deba hacerlo. En definitiva, sabrá sacar lo mejor de ti. Un mal director se aprovechará de tu trabajo, pasará de tus problemas, tus dudas o tus urgencias e irá completamente a su bola. Ten cuidado.
  2. Dale mucho la tabarra a tu director. Los directores de tesis normalmente compaginan la dirección con otras labores como investigador, como profesor o con otras tesis que lleva simultáneamente. Son gente ocupada. Tanto si son buenos o malos directores siempre van a tener muchas cosas que hacer. Así que insiste y vuelve a insistir. Pero hazlo de forma cortés y educada. Siempre será mucho mejor si te pasas por su despacho o acuerdas reuniones con él en vez de enviar correos que pueden hacer que los días pasen y la comunicación se diluya y se vuelva asíncrona.
  3. No desesperes. Murphy es el incómodo compañero de viajes de cualquier doctorando. Como ya dije mil cosas pueden salir mal y, de hecho, lo harán. No tires la toalla.
  4. No te relajes. Trabajar a cuatro años vista es muy complicado. Con deadlines tan lejanas no hay quien se motive a darle caña. Plantéate pequeñas metas que ir cumpliendo. Organiza bien tus tareas y no procrastines demasiado.  ¡El tiempo vuela durante la tesis!
  5. Aprovecha TODAS las oportunidades. Conoce a gente, viaja, ve a congresos, publica artículos, no dejes datos en el cajón. Aprovecha hasta la más mínima oportunidad. La investigación es un mundo tremendamente competitivo. Hasta la última décima cuenta, y puede suponer la diferencia entre conseguir la plaza más adelante o quedarse a las puertas.
  6. Disfruta del camino. Es lo más importante. Si no eres capaz de disfrutar con todo el proceso, si no eres capaz de pasarlo bien a pesar de las dificultades no te embarques en este proyecto.  No va a ser un camino fácil y si no puedes sacar lo mejor de cada situación, por mala que sea, terminarás abandonando.

Esta es, a muy muy grandes rasgos, mi experiencia con la tesis doctoral. Muchas cosas me he quedado en el tintero. Es un tema que da (y dará) para muchos posts. Y una vez conseguido el título de doctor no es más que el comienzo de otro viaje, porque en investigación la formación no se acaba. El siguiente paso lógico es una postdoc en el extranjero y luego ir buscando una plaza ya fija (con las dificultades que eso conlleva). Pero eso será otra historia que deberá ser contada en otra ocasión 😉

¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Tienes pensado hacer una tesis doctoral? ¿Ya la has terminado? ¿Cuál ha sido tu experiencia? Comparte tu historia conmigo y con los demás lectores en los comentarios o en la página de facebook. ¡Te espero!

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Sobre mí

Biólogo, lector y curioso, siempre. Viajero, escritor y fotógrafo aficionado en los ratos libres. Y mientras tanto, ayudo a jóvenes biólogos en mi blog "El Bichólogo

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