Queramos o no, el inglés está presente en nuestras vidas. Y no manejarlo supone una gran desventaja, no ya en el mundo laboral sino en tu propia vida personal. Hoy en día navegamos y compramos por internet en cualquier parte del mundo ¿Cuántas veces te has tenido que enfrentar a una web en inglés donde tenías exactamente la información que estabas buscando? ¿Cuántas veces has tenido un manual de instrucciones en inglés que no sabías por dónde pillarlo?.
Existen numerosos diccionarios online extremadamente útiles para consultas puntuales o incluso webs que te traducen párrafos o páginas enteras, con desigual resultado dependiendo del idioma y de la forma de expresarse. Sin embargo esas páginas no te sirven cuando el texto es muy extenso o cuando estás en medio de una conversación verbal (aunque ya se van produciendo grandes avances en ese campo).
Pero si se ha vuelto importante saber defenderte en inglés en tu día a día, en el ámbito profesional es vital. Hasta tal punto es así que dominar el inglés no es que te suponga una ventaja, sino que el hecho de no dominarlo te deja fuera de casi cualquier selección de personal que requiera un mínimo de internacionalización. Y no te hablo de tener que tratar con personas de allende tus fronteras, no. Te hablo de tener que enviar un email a un colaborador, escribir un artículo científico o tener que recopilar bibliografía científica. Nada de eso es posible sin el inglés. Aprender esta lengua es una de las cosas que todo biólogo debería hacer.
Es por ello que en este post voy a mostrarte una serie de hechos que te motivarán a estudiar inglés desde hoy mismo 😉
6 hechos que te harán ponerte a practicar inglés ya
Si quieres dedicarte profesionalmente a la biología, seas del campo que seas, te interesa no ya defenderte en inglés, sino manejarte con soltura en la lengua de la Pérfida Albión.
1. El inglés es la lengua de la ciencia.
Aunque siempre se ha buscado un lenguaje universal, en la práctica el idioma global es el inglés. Si bien no es el idioma más hablado del mundo, sí es probablemente el más extendido, ya que mucha gente lo tiene como segunda, tercera o cuarta lengua (¡o más! :P). Es por ello que todas las grandes revistas y las editoriales científicas publican en inglés. Si no sabes inglés buena parte del conocimiento científico permanecerá inalcanzable para ti. Y no es una cuestión baladí, porque no me refiero exclusivamente al ámbito de la investigación pura, sino que incluso dentro de la empresa privada debes manejarte correctamente con este idioma. En mi experiencia dentro de la consultoría medioambiental he tenido que ponerme al día con diversas técnicas o metodologías y la mayor parte de la información había sido publicada en inglés. Y sólo en inglés. Así que… ¡Ponte las pilas!
2. El inglés es el lenguaje (comprensible) de la tecnología.
Y digo comprensible porque si la tecnología tuviese un idioma seguramente sería uno asiático. Pero como tales lenguas están muy restringidas geográficamente, el manual siempre suele venir al menos con su traducción al inglés. Esto puede ser algo frustrante cuando somos tantos cientos de millones de hispanohablantes, pero es la verdad. Si eres biólogo, te dediques a lo que te dediques, tarde o temprano tendrás que comprar algún equipamiento, alguna pieza tecnológica específica, que vendrá del extranjero y, muy probablemente, no tendrá manual de instrucciones en español.
Yo he manejado cámaras de fototrampeo, equipos de radioseguimiento y he aprendido cómo usarlos tanto a nivel técnico como metodológico y todo ha sido en inglés. Por no hablar de cuando hube de aprender a masturbar pajaritos y hacer análisis morfométricos de sus espermatozoides, que también fue todo en inglés (¡y menos más que no tuve que hacerlo en noruego!).
3. El inglés es el idioma de los congresos
Los congresos internacionales son uno de los medios que empleamos los científicos para distribuir el conocimiento y los últimos descubrimientos de nuestro campo. No sólo nos permiten compartir con la comunidad científica nuestros logros, sino que por medio de ellos también podemos conocer otros estudios, compartir ideas, crear colaboraciones y, por supuesto, hacer grandes amigos y pasar muy buenos ratos.
Son el lugar perfecto para hacer networking, para iniciar nuevos proyectos conjuntos. Cada congreso representa un sinfín de posibilidades que nos permiten alimentar nuestro currículo, nuestra experiencia y nuestra red de contactos. Pero para ello debemos comunicarnos y, una vez más, el inglés se vuelve imprescindible.
Quizás tengas la suerte de dominar varios idiomas y no tengas problemas para expresarte en un montón de leguas diferentes a la materna, pero normalmente no es el caso. Y en un mundo tan ajetreado como el nuestro es difícil sacar tiempo para los idiomas. Así que, puestos a elegir, si queremos maximizar nuestras posibilidades de comunicación debemos de aprender inglés. Sólo de este modo podrás hablar con prácticamente el 100% de las personas que acudan a un congreso internacional.
4. El inglés es la clave de la internacionalización
Vivimos en un mundo global. Las posibilidades de viajar gastando poco dinero se han incrementado enormemente. Hoy podemos estar en casa, y mañana encontrarnos a miles de kilómetros de allí. Da igual si es por un día que si es por toda la vida. Esta movilidad se ha convertido en una herramienta más para búsqueda de trabajo, una fundamental. Estar abierto a salir de tus fronteras despliega un abanico enorme de posibilidades laborales que no tendrías si permanecieras en tu propio país.
Pero al igual que en el punto anterior, no es probable que hables los idiomas de todos los sitios a los que quieres viajar. Sí, sería algo genial, claro. Pero seamos sinceros, no hay tiempo material para ello, aunque te encanten los idiomas. Por tanto es mejor invertir tu tiempo ahora en hablar con fluidez el inglés como paso previo a buscar trabajo en el extranjero. Además, querido lector, tú cuentas con una enorme ventaja. Si estás leyendo estas líneas significa que dominas el español. Si aprendes también inglés, podrás viajar a mayor parte del globo con garantías. Y podrás comunicarte con varios miles de millones de personas. ¿Acaso no merece la pena el esfuerzo? 😉 Eso sí, si te estableces definitivamente en otro país sería una idea apuntarse a algún curso de la lengua local, para que al menos sepas hablar lo básico.
5. El inglés se aprende hablándolo
Vale que hay que estudiar lo básico. Por supuesto. Pero si no lo practicas, si no lo hablas da igual lo mucho que sepas, que a la hora de la verdad sólo serás capaz de construir frases cortas e inconexas. No tendrás fluidez. Para mí lo importante de un idioma es entender y que te entiendan. Si se dice in en vez de at, si va con bare infinitive o seguido de ing… eso no es primordial. La gente te va a entender y tú les entenderás a ellos. Con esto no digo que no haya que mejorar nuestra gramática, ni mucho menos. Pero no hay que obsesionarse en conocerla al dedillo antes de lanzarte a hablar.
En España, aunque afortunadamente cada vez menos, tenemos una especie de vergüenza colectiva a hablar en inglés. Tendemos a pensar que lo hablamos fatal, que tenemos un acentazo tremendo y que nadie nos va a entender. Aunque casi todo el mundo ha estudiado inglés en el colegio y tiene una base más o menos sólida muy pocos se atreven a usarlo públicamente. Y eso es un grave error. No tengas miedo a hablar en inglés. Sabes mucho más de lo que piensas. El inglés está muy presente en nuestras vidas, aunque no nos demos cuenta. Algo siempre queda 😉 Y sí, yo tengo un acento español tremendo cuando hablo en inglés. Pero ya me han dicho alguna vez que mi acento es muy «cute», así que ya veis que no es problema.
6. Aprender inglés es divertido
O al menos puede serlo 😉 Antes quizás era necesario hacer cursos, pero hoy en día el inglés suele enseñarse como segunda lengua en los colegios e institutos. Así que sólo te queda la parte más entretenida: la práctica.
¿Y cómo puedes practicar inglés si en tu entorno nadie lo habla? Hay mil posibilidades:
- Páginas y aplicaciones que te ayudan a practicar, como Duolingo, la cual te permite también aprender otros varios idiomas como el inglés, alemán, italiano, francés o portugués. ACTUALIZADO: Miguel nos sugiere dos webs para buscar language partners para practicar nuestro inglés: Mixxer y Italki. ¡Muchas gracias! Y Helen Smith nos recomienda Native Monks para encontrar un tutor con el que practicar el idioma.
- Las series y películas en versión original: en las grandes ciudades de España es fácil encontrar cines que proyectan películas sin doblar, pero en los núcleos urbanos más pequeños la cosa se complica. Muchos canales de la televisión digital permiten ver parte de su programación en el idioma original, con o sin subtítulos. Y si no, siempre nos quedará internet. Hay numerosas vías legales para ver series o películas en inglés: Hulu (sólo en USA), Netflix, Amazon Instant Video o Google Play Movies a nivel internacional; Movistar+, Atresplayer (que desde Agosto incorporará el catálogo de Nubeox) y Wuaki.tv, todas ellas en España. Por otros medios seguro que ya sabes tú como conseguirlas 😉
- Internet: la mensajería instantánea ha cambiado mucho desde los tiempos de los sms y los primeros chats. Hoy en día es muy fácil conocer a gente de cualquier parte del mundo para charlar en inglés y mejorar tu fluidez y tu conocimiento del idioma. Gracias a las redes sociales es fácil participar en comunidades internacionales con tus mismos intereses, todo ello hablando y practicando el inglés.
- Libros: gracias a grandes librerías internacionales como Amazon leer un libro en inglés está en la mano de cualquiera. Sin embargo, Book Depository es mi favorita a la hora de comprar libros en inglés, ya que no sólo tiene precios muy competitivos sino que los envíos a cualquier parte del mundo son gratuitos. Toda una delicia 😉
- Viajando: la mejor forma de aprender y mejorar tu inglés es visitando un país angloparlante, la inmersión lingüística que le llaman. Cuando te ves obligado no ya a hablar, sino a pensar en inglés las 24 horas del día es cuando comienzas a mejorar a pasos agigantados. Y es que no te queda otra 😛 Como se suele decir, el hambre agudiza el ingenio, y cuando no te queda más remedio terminas hablando inglés sí o sí 😉
Y con esto cierro ya la lista. Como verás, muchos de los puntos son importantes y perfectamente válidos por sí mismos, pero todos están relacionados. Y es que el inglés nos afecta como un todo en nuestra profesión. Por ello debemos tenerlo controlado, para no quedarnos colgados o perdidos en un momento dado.
¿Cómo llevas tú el inglés? ¿Eres de los que piensa que no sabe hablarlo? ¿Lo pones en práctica? ¿Tienes planes para mejorarlo? ¡Cuéntame tu historia y compártela con el resto de lectores en los comentarios!
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