agosto 20

Un día de técnico de investigación en Suecia

6  comments

Ya te comenté que la de técnico de campo es una de las posibles salidas laborales que tiene nuestra carrera. En nuestro país, dado el tejido investigador y la precariedad del trabajo científico, es casi imposible vivir de técnico de investigación, ya que suelen ser puestos temporales asociados a proyectos.

Mi experiencia como asistente de campo en un proyecto en la isla de Öland (Suecia)

Sin embargo, en otros países es una opción totalmente válida. En cualquier caso, siempre es una buena opción para sacarte algún dinero, adquirir experiencia y trabajar en el ámbito de la investigación sin el compromiso que conlleva una tesis doctoral y la posterior carrera académica.

Así que hoy te voy a contar mi experiencia como técnico de investigación en la isla sueca de Öland: cómo conseguí el trabajo, en qué consistía y cómo lo aproveché en todos los aspectos.

La entrevista

Una vez más, los contactos tuvieron un papel fundamental a la hora de conseguir el trabajo. Mi colega el Bioblogo me comentó que se iba un mes a Öland (que por aquel entonces no sabía ni donde estaba). Pagaban bien, mucho trabajo de campo y era con pajarillos, un estudio a largo plazo de las poblaciones de papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca) y collarino (F. albicollis) que la Universidad de Uppsala estaba monitorizando desde hacía varios años dentro del proyecto Flycatcher.

Como no podía pintar mejor, le dije que si había hueco y me presentó por correo electrónico a la encargada de la contratación. Algo de charla sobre mi experiencia, mi currículo en pdf y ya tenía una entrevista por Skype apalabrada. Menos mal que siempre me gustó el inglés y lo practico siempre que puedo, porque la entrevista era en el idioma de Shakespeare, a pesar de que la chica era canadiense y yo español 😛

Me explicó en qué consistiría el trabajo: revisar varios centenares de cajas nidos, hacer algunos experimentos comportamentales, anillar pollos de papamoscas de ambas especies y quizás tomarles muestras de sangre. Algo para lo que yo, como me dijeron, estaba sobrecualificado. Pero pagaban muy bien (viaje, estancia y vacuna incluidos) y yo estaba en paro y deseando viajar, así que el combo era perfecto para los siguientes dos meses.

Preparando el viaje

On the road
Hay que ver lo que me gusta un viaje, sea donde sea. La foto la tomé (de copiloto) mientras cruzábamos desde la isla de Öland al continente por medio del puente que los une

Una de las primeras cosas que hice fue enterarme de qué estaban trabajando. Durante la entrevista y posteriores emails organizativos les pregunté si podrían enviarme algunos papers relacionados con lo que estaban haciendo allí. Ya que iba a estar trabajando en un proyecto, aunque fuera de técnico, quería saber qué se cocía. Siempre que puedas, prepárate para cualquier trabajo. El interés y la iniciativa siempre son muy bien valorados por los jefes 😉

Después tuve que pasarme a hacer algunas compras, pues dado que el trabajo se realizaría entre los meses de abril a junio en Suecia, la temperatura podría ser fresca, especialmente a primeras horas de la mañana. Así que renové algo del equipo que siempre suelo utilizar para ir al campo. También me puse la vacuna contra la encefalitis centroeuropea, pues Öland está en el límite de distribución y la isla está llena de garrapatas, el principal vector de la enfermedad. Así que no era plan de correr riesgos 😉 Ah, y también me llevé una buena provisión de repelente de mosquitos, que allí son como vampiros sedientos de sangre 😛

El trabajo propiamente dicho

Mis actividades eran tan entretenidas y variadas como agotadoras. Las jornadas de campo eran extenuantes y maratonianas. En ocasiones teníamos que levantarnos a las 3 o las 4 de la madrugada y trabajábamos hasta por la tarde. Sin embargo, pocas veces me sentí realmente cansado. Es más, alguna vez incluso me mandaron a la cama a descansar, aunque por mí hubiese seguido un rato más anillando pollos o capturando adultos 😛

No sólo me encargaba de las labores típicaseso sino que, dado que tenía mucha experiencia  tomando muestras de sangre y manipulando paseriformes, estuve colaborando activamente en un estudio sobre respuesta al estrés, que requería una rápida manipulación y toma de sangre de los individuos en el menor tiempo posible (batí el record de tiempo mínimo de manejo de esa temporada… dos veces :P).

Además, había que tomar una muestra de sangre justo después de la captura y otra transcurrido un tiempo, así que debíamos extraer sangre de ambas alas. El hecho de ser zurdo se convirtió en una inesperada ventaja, puesto que cuando teníamos varios animales a la vez, nos los intercambiábamos para así poder sacar siempre sangre con la mano buena 😛 Las muestras se tomaban mediante una pequeña punción en la vena braquial y se almacenaban en tarjetas FTA, preparadas al efecto. Esto requiere una menor cantidad de sangre y son más fáciles de guardar y preservar que los eppendorfs.

Caja-nido en medio del bosque
Encontrar estas cajas-nido no era sencillo, especialmente al principio. Estaban colocas en filas más o menos ordenadas, pero los bosques eran muy cerrados, y aunque llevábamos mapas con la localización aproximada de las cajas, muchas estaban caídas, movidas o, simplemente, eran difíciles de localizar. Es facilísimo desorientarse en un bosque denso, donde todos los árboles parecen iguales.

Buena parte del tiempo lo dedicábamos a la revisión periódica de las cajas nidos. Por toda la isla había repartidas varios grupos de cajas nidos (miles de ellas). Nos dividíamos el terreno entre todos y teníamos que abrir cada caja, anotar si estaba habitada o no, si el nido estaba en construcción, el tipo de nido (si era de nuestras especies objetivo o no) y, una vez comenzada la reproducción, el número de huevos y, en su caso, el número de pollos eclosionados. Para evitar molestias innecesarias a las aves, una vez iniciada la reproducción, se minizaban las visitas a dichos nidos, de modo que pudiésemos conseguir la fecha de eclosión, y el número de pollos con el menor número de visitas posibles.

Una vez que los pollos habían alcanzado edad suficiente les colocábamos una anilla metálica numerada y tomábamos algunas medidas corporales y una pequeña muestra de sangre. Todo con el máximo cuidado y con la menor manipulación posible, ya que los pollos son mucho más delicados que los adultos. Cuando estaba previsto, también se intercambiaban pollos entre nidos para realizar estudios de cross-fostering.

De vez en cuando teníamos que hacer una serie de estudios comportamentales, que básicamente consistían en colocar junto al nido modelos en madera de machos de la misma o de distinta especie junto a un reclamo grabado, para ver las reacciones del dueño del nido. Para ello disponíamos una cámara sobre un trípode y la dejábamos grabando durante un tiempo determinado. También se llevaron a cabo otros experimentos con modelos de depredadores o con elementos extraños (como un pez de colores e incluso un pitufo), para tratar de determinar qué es lo que disparaba la respuesta agresiva del dueño del nido.

Material para anillar pollos
Así distribuía mi «oficina portátil» allá donde tuviese que anillar pollos. Desde bolsas de cartón rellenas de algodón a modo de nido provisional, hasta alicates, agujas para sangre, tarjetas de muestras, ristras de anillas y un botecito para meter las agujas y capilares usados 😛 Un equipo de lo más completo 😉

Finalmente, también se capturaban los adultos, se tomaban toda una batería de medidas corporales, se sexaban, se les tomaba una muestra de sangre y se averiguaba a qué nido pertenecían, de modo que se pudiese asignar a cada pollo cuáles eran sus padres y en qué nido se había desarrollado. Una completísima y valiosa base de datos que también teníamos que ir alimentando diariamente con los resultados obtenidos esa misma jornada, de modo que no se perdiese dato alguno.

Tiempo para el ocio

Pero no sólo de trabajo vive el técnico de campo. Al final siempre hay tiempo para todo. Empezando por las cenas, que íbamos preparando por parejas, con variedades veganas y vegetarianas (la verdad es que comíamos poquísima carne). ¡Qué buenas cenas!

Leyendo al sol
Hasta en plena temporada de campo siempre había un rato para sentarse al sol y leer un poco 😉

También tuve la oportunidad de salir a hacer algo de birdwatching, pues algunos de los que pasaron por allí esos dos meses eran auténticos expertos en el reconocimiento de aves. Durante el tiempo que estuve en Öland, mi lista de aves avistadas creció como la espuma con algunos ejemplares que es imposible ver en España. Con frecuencia, una vez acabado el trabajo de campo y antes de que se echase la noche, salíamos a disfrutar de la variada avifauna, ya que Öland es una zona privilegiada, donde birdwatchers de todo el mundo se reúnen para ver aves en paso. Aunque también pude disfrutar de las focas que se veían en el extremo sur de la isla, en el observatorio de aves de Ottenby. ¡Y hasta vi un alce, que no son raros en Öland!

También visité algunas restos que atestiguan el pasado vikingo de la isla, como las Astillas de Odín. O el impresionante bosque de los trolls, situado en la parte norte de la isla. Un bosque milenario donde uno no se extraña de que surgiesen todas aquellas leyendas que pueblan la mitología nórdica. Un lugar prácticamente mágico.

Campo de amapolas
Una de las estampas típicas de Öland, los molinos de viento. Y cuando florecían las amapolas los campos estaba espectaculares 😉

¿Qué me traje de Öland? Pues una experiencia inolvidable a nivel personal y curricular, algunos buenos amigos, un puñado de buenas fotos, algo de dinero en el bolsillo y muchas historias que contar. A algunos de estos amigos seguramente los veré pronto con motivo del European Ornithologist Union 2015 aquí en mi tierra. ¿Qué más se le puede pedir a un trabajo? 😉

Ahora te toca a ti contarnos cuál ha sido tu experiencia como técnico de campo 😉 ¿Has probado alguna vez esta salida laboral? ¿Qué te ha parecido? ¿Trabajaste en España o en extranjero? ¡Te espero en los comentarios o por las redes sociales!

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Tags

salida laboral, Suecia, técnico de campo, técnico de investigación, trabajo de campo


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  1. Muy buena entrada, gran experiencia. Me encanta tu labor divulgativa mostrando el verdadero trabajo de un biólogo en diferentes temáticas y desde la visión interna.

    Por otra parte, me gustaría preguntarte una cosa. Soy un estudiante de bioquímica, y quizás me guste más de lo que pensaba el trabajo de campo pero en la carrera no se realiza nada en este aspecto ya que suele estar muy centrada en el mundo de la biomedicina y no hay nada más allá. ¿Cuál sería tu recomendación para ganar experiencia en trabajos de campo (voluntariados, prácticas en grupos de investigación…)?

    Muchas gracias!

    Reply

    1. ¡Hola Wiremu!

      En primer lugar, muchas gracias por tus palabras 🙂 Encantado de que lo encuentres interesantes y espero que útil 😉

      Respecto a tu pregunta, quizás lo mejor sería que vieses los distintos grupos de investigación que hay en tu universidad y las líneas de trabajo de cada uno y trates de colaborar con el que más te interese. La bioquímica es una herramienta muy usada en investigación en múltiples ramas y es probable que puedas colaborar con los análisis y salir al campo a tomar muestras o datos.

      Los voluntariados también son otra buena opción, aunque ahí lo más común es que estén relacionados con la conservación y no tengan mucha relación con la parte bioquímica (ya que para eso se requiere una cierta formación y experiencia). Pero si lo que te interesa es trabajo de campo en sí, aunque no esté directamente relacionado con el mundo de la bioquímica, entonces es una opción a tener en cuenta.

      Un saludo y ya nos contarás qué encuentras 😉

      Reply

    1. Muchas gracias Eugenio! La verdad es que tuve mucha suerte con ese trabajo. El sitio era espectacular, la gente majísima y el día a día muy interesante. Respecto al pitufo, no lo sé 😛 Yo sólo hice alguna de las grabaciones jeje Fue a uno de los doctorandos que estaban haciendo su PhD y a algún otro ténico a quiens les tocó mirar las horas y horas y horas de grabaciones 😛 jejeje

      ¡Gracias por comentar!

      Reply

      1. Seguro que con el pitufo ni se inmutaron. Están acostumbrados a los trolls por esos bosques, así que por un pitufo…

        Saludos desde el norte, un poco más al norte de Öland.

        Reply

        1. ¡Muy buenas, Ars Natura!

          Tampoco yo creo que le hiciesen ningún caso. Y con los bosques que hay por toda Escandinavia no me extraña que abunden trolls, pitufos y toda una caterva de seres mitológicos de todas clases. Son bosques absolutamente mágicos y espectaculares. ¡Qué suerte tienes de andar por allí!

          Un saludo desde tierra extremeñas.

          Reply

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