octubre 22

La ética profesional y tu futuro laboral

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Todos sabemos como debemos comportarnos, lo que está bien y lo que está mal. Lo aprendemos desde bien pequeños. Y, sin embargo, también aprendemos a mentir, falsear y distorsionar. Quien hace la ley, hace la trampa, que se suele decir. Por eso la confianza es muy importante en cualquier relación humana. Si rompes esa confianza, todo falla.

En cualquier trabajo, uno de los activos más importantes con el que cuenta el trabajador es la confianza: la confianza que su jefe deposita en él, la de sus compañeros y la de sus subordinados, si los tiene. Si pierdes la confianza de alguien estás perdido. Y probablemente despedido. O en el mejor de los casos, aislado y continuamente supervisado, perdiendo cualquier autonomía. Y en la biología no es distinto.

Señales de fraude

La facilidad para engañar

Hoy en día la manipulación de la información está a la orden del día. Sólo hay que mirar algunos periódicos o ver las notificaciones oficiales de algunos gobiernos para ver cómo se manipulan las estadísticas y las gráficas para favorecer tal o cual causa o idea política: desde gráficos que presentan datos parciales omitiendo el contexto hasta manipular los ejes para exagerar tendencias.

La ciencia se basa (en teoría) en la honestidad de los investigadores. Normalmente no tienes a ningún organismo supervisando tu investigación, observando tu trabajo de campo o analizando tus resultados. Sólo respondes ante ti mismo y, como mucho, ante el resto de los co-autores de tu trabajo. Tentadoramente sencillo…

Por si fuera poco, la investigación se ha vuelto terriblemente competitiva en los últimos años. La presión por publicar en revistas de impacto es una constante en la vida del investigador. Si no publicas, no existes. Y publicar resultados negativos (como son los de muchas investigaciones) se ha vuelto algo prácticamente imposible. Así, muchos investigadores se encuentran con que meses o incluso años de trabajo desembocan en un callejón sin salida.

A lo largo de la historia son muchos los casos de investigadores que han falsificado datos, resultados o especímenes con tal de conseguir un poco de gloria. Históricamente, uno de los más conocidos es el del hombre de Piltdown. En 1912 se mezclaron un cráneo humano medieval con una mandíbula de orangután y unos dientes limados de chimpancé para crear “el eslabón perdido” en la evolución humana. Este fraude pervivió durante más de ¡40 años! Y desde luego no es el único. Muchos más recientes son la falsa clonación de embriones humanos por un equipo surcoreano o algún dinosaurio emplumado que resultó no serlo.

La importancia de la ética profesional

Y si la situación es tan desesperada y es tan fácil mentir, ¿por qué no se engaña más a menudo? Muy sencillo. La razón es triple: existen mecanismos para detectar los fraudes, el elevado precio para el científico que lo comete y es descubierto, y la ética profesional.

Me gusta pensar que los costes profesionales ante un engaño no son la principal razón por la que no hay más fraudes en ciencia y conservación, sino que la inmensa mayoría de los profesionales de la biología tienen una fuerte ética profesional y son fundamentalmente honestos. Aunque la realidad suele demostrar que esto no es siempre así. Pero vamos por partes.

1. Mecanismos de seguridad

Aunque no exista una supervisión de tu investigación, sí que existen medios para asegurarse la calidad y veracidad de las publicaciones.

En primer lugar tendríamos el mecanismo de revisión por pares. Profesionales de tu campo que revisarán tus resultados a la hora de publicarlo en revistas especializadas. Es una buena forma de hacer una criba de todo tipo de cantamañanas, magufos y demás fauna indeseable.

Después existe el factor clave de la repetibilidad. Cuando se produce un descubrimiento importante normalmente otros equipos científicos tratan de recrear el experimento con el fin de comprobar si los resultados son consistentes o si fue fruto del azar o, más posiblemente, un fraude. Cuando los experimentos no son reproducibles, malo…

2. Los costes de la mentira

Desde un punto de vista científico, si eres pillado en un fraude puedes dar concluida tu carrera científica. Al menos a nivel público. Una vez que tu credibilidad ha sido dañada o ha quedado en entredicho nadie confiará en tus resultados y no volverás a recibir fondos públicos. Y será muy difícil, por no decir imposible, que vuelvas a entrar en los círculos públicos.

Y esto hablando sólamente a nivel de reputación, que las consecuencias pueden ir mucho más allá, desde una inhabilitación para ejercer más o menos larga hasta multas o penas de cárcel. Así que no estamos hablando de ninguna tontería. Mucho cuidadito con lo que haces.

3. La ética profesional

De tu ética profesional dependerá tu reputación profesional. Si ya te comenté lo importante que es cuidar tu reputación online, imagina cuánto más debes cuidar tu reputación profesional. Es uno de tus mayores activos, tu carta de presentación. Conseguir fondos, colaboradores, equipo… todo puede depender de tu ética profesional.

Verdad o mentira
Es nuestra decisión y sólo nosotros debemos tomarla

Además, no sólo se trata de las consecuencias de una mala praxis. Se trata de una cuestión personal. De una cuestión de honradez. Nadie puede obligarte a tener una ética profesional sólida, a prueba de tentaciones o presiones. Es algo que debiera ser inherente a ti. Manipular datos, resultados, cometer fraudes debería ser algo que te repugne y ante lo que no deberías ceder.

Las presiones externas

Hoy en día, en este contexto de crisis laboral, a veces es complicado poder mantener una ética profesional intachable. No sólo existe competitividad en la esfera científica, sino en todos los ámbitos que abarca la biología. Cada vez hay más profesionales que postulan a los mismos puestos de trabajo. Y muchas empresas se aprovechan de ello obligándoles a manipular resultados en aras del beneficio económico.

En mi vida profesional nunca he recibido este tipo de grandes presiones. Y, sin embargo, esto es más la excepción que la regla. Por ejemplo, tengo amigos que han trabajado para otras consultorías medioambientales donde se les instaba a modificar datos y resultados para satisfacer al cliente de turno, que al fin y al cabo es el que pone el dinero. Y me han contado como algunos trabajadores claudicaron, otros no.

Es una decisión muy personal en una situación muy complicada, así que yo no soy nadie para juzgar y nunca lo haría. Sin embargo, esa ética profesional es algo tuyo, que sólo tú controlas. Y sólo tú responderás de lo que hagas con ella. Para mí, esa ética profesional y el modo en que decidas seguirla o no definirá tu valía como profesional de la biología. Porque, al fin y al cabo, se nos conoce por nuestros hechos. Y cada uno debe pensar qué huella quiere dejar en los demás y en su propio trabajo.

Y con esta reflexión termino el post de hoy. No es un asunto fácil, y el mantener una ética profesional sólida es algo muy personal. Sin embargo, e independientemente de que te dedicas a la ciencia o a la empresa privada o pública, creo que es algo fundamental. Porque si tú mismo no valoras tu propio trabajo y la calidad del mismo, si no te valoras tú mismo como profesional y tienes que recurrir a la mentira y el engaño… ¿qué te queda? Y eso sin contar que la mentira tiene las patas muy cortas…

¿Cuál ha sido tu experiencia? ¿Alguna vez has tenido que ceder ante algún jefe y cambiar algún dato? ¿Has tenido algún enfrentamiento por no hacerlo? ¿Conoces la historia de alguien que se haya visto en una encrucijada similar? Cuéntame tu experiencia.

 

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Tags

ética profesional, fraude, manipulación de datos, reputación


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  1. Estupendo post. La verdad es que es muy importante la ética, y ningún control puede ser tan efectivo como el control que puede hacer cada uno para ser honesto. Está claro que en los tiempos que corren esto de ser ético y profesional honesto no se lleva. ¡Habrá que volver a ponerlo de moda!

    Reply

    1. ¡Muy Buenas Fernando!

      Totalmente de acuerdo contigo. Hoy lo fácil es engañar y tergiversar. Somos nosotros los que debemos mantener esa ética y esa honradez en nuestro trabajo. Y esto no es sólo válido para la Biología, sino para cualquier otra profesión 😉

      ¡Un saludo y gracias por pasarte a comentar!

      Reply

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